lunes, 9 de marzo de 2015

Chile declara guerra de robo, terrorismo y asesinato al Perú, 5 de abril de 1879





Chile declara guerra de robo, terrorismo y asesinato al Perú, 5 de abril de 1879rateros_chilenos_lima
Hoy se cumple un aniversario más del día en que Chile declaró la guerra al Perú, que permitió al Caín de América apoderarse de Tarapacá y Arica, para lo cual desató una campaña que se prolongó cuatro años (1879-1883) llena de robos, asesinatos y terrorismo que ejecutaron los rateros chilenos en territorio peruano.
Peligro de guerra hoy
A la fecha, con la compra de tierras agrícolas en el Perú, Chile nos está ganado territorio y en cualquier momento esas ratas de Troya de la agricultura llamarán a la fuerza armada chilena y tendremos una nueva guerra si no los sacamos a tiempo.


Pese a los execrables actos perpetrados por los chilenos, ese pueblo no ha cambiado, lejos de pedir perdón, continúa con su apología de la rapiña y el crimen rindiendo homenajes a sus rateros y asesinos de peruanos y así, en pleno siglo XXI, habla de olvidar el pasado y proclama una “integración”, que no es otra cosa que la parasitación de los recursos peruanos, ayudados por políticos peruanos corruptos (ver Chile insiste en parasitar energía peruana con el cuento de la “integración”).
Factores políticos
La declaratoria de guerra al Perú no fue súbita, tuvo sus antecedentes, todos ellos aleccionadores. El origen y desarrollo de la guerra se explica por la voluntad chilena de usurpar territorios de Bolivia y el Perú, para lo cual resultó indispensable el hecho de que los países atacados, Perú y Bolivia, presentasen siempre, desde su inicio en la vida independiente, un panorama de países envueltos en caos, con luchas caudillistas1, revoluciones, contrarrevoluciones, dilapidación de las ganancias obtenidas por venta de riquezas naturales como el guano y el salitre, creciente deterioro de la actividad productiva, crisis económica, inestabilidad política, etc.
Mientras peruanos y bolivianos, ajenos al peligro de la ratería y agresión de Chile, vivían en ese torbellino de pasiones políticas y empobrecimiento del estado y de la población, los jefes políticos y militares chilenos llegaron a la acertada conclusión de que el cuadro no iba a cambiar y de que, por tanto, era conveniente atacar a los dos caóticos países para robarles territorio. Sin tomar las medidas defensivas apropiadas, sin adquirir armamento moderno, los políticos peruanos, para calmar la alarma de quienes sí veían el peligro con claridad, prepararon y firmaron en 1873 una alianza defensiva entre el Perú y Bolivia, la cual —por la fragilidad económica de ambos países, por su inestabilidad política y por su debilidad militar— era puramente simbólica, una fantasía de seguridad, como lo demostró la guerra de agresión delincuencial que inició Chile, Caín de América2.
El Perú como blanco. El ingreso de empresas a Bolivia para provocar la guerra
Para llevar adelante sus planes, los rateros basura chilenos tenían puesta la mirada, en primer lugar, en Bolivia (por el sur el Perú no tenía frontera con Chile sino con Bolivia). El litoral boliviano era la provincia de Antofagasta, en cuyo suelo abundaba el salitre, producto de gran demanda en Europa. Entonces los empresarios chilenos empezaron a meterse3 en la zona, que por la dificultad de comunicaciones con el La Paz, tenía un débil control por parte del estado boliviano.
La invasión chilena a Bolivia se produjo en 1879, pero la entrada de empresarios chilenos en el desguarnecido suelo boliviano se había producido de años atrás, eran la cabecera de playa que servía de pretexto para la agresión militar de los ladrones chilenos, quienes sabían también que el Perú pasaba por una situación muy similar a la de los bolivianos. Estaban informados, también, de que entre 1872 y 1874 el gobierno peruano se había negado a comprar barcos de guerra modernos, porque prevaleció la opinión de los políticos y militares prochilenos que afirmaban que las adquisiciones militares de Chile no constituían un peligro para el Perú que además —sostenían— ni siquiera tenía frontera con Chile.
Aspecto militar
Para los chilenos la cosa estaba clara: Bolivia no tenía en Antofagasta nada que pudiera denominarse propiamente ejército4, ni barcos; y el Perú estaba mal armado, con barcos antiguos, con artillería obsoleta, con un ejército que tenía fusiles antiguos y, para empeorar la situación, de distinto calibre5. Consecuentemente, los caínes de América previeron, con acierto, que la campaña de invasión iba a extenderse fácilmente de Bolivia al Perú.
En estas condiciones, cuando el 14 de febrero de 1879 se produce la invasión chilena del litoral boliviano, la reacción del Perú no es bélica sino diplomática. El Perú envía a Chile al diplomático José Antonio de Lavalle para mediar, para pedir que Chile se retire de territorio boliviano. La respuesta delincuencial chilena fue que el Perú debía permanecer neutral, cosa difícil por el tratado defensivo con Bolivia. Dada la premeditación de los delincuentes chilenos, dado el antiguo propósito de robar territorios a Bolivia y el Perú, Chile aprovechó la existencia del tratado de defensa entre el Perú y Bolivia, de manera que si se hacía a la guerra a un miembro de la alianza (Bolivia), debía hacerse la guerra también al otro (el Perú).

La consecuencia lógica de esta situación político-diplomática es que los asesinos y terroristas chilenos nos declararon la guerra el 5 de abril de 1879, estando completamente seguros de que, por las razones expuestas —debilidad estructural de Bolivia y el Perú, crisis económica, fragilidad militar, caos político permanente—, tenían la victoria asegurada. Esta guerra concitó la atención de militares del mundo entero, que tenían oportunidad de ver en acción al moderno armamento chileno (barcos, cañones, fusiles). Considerando la gran ventaja chilena en armamento, los observadores militares extranjeros esperaban que el Perú fuese arrollado por las ratas chilenas en un plazo no mayor de seis meses. Fue sorprendente que el Perú resistiera hasta 1883.
El 5 de abril es una fecha significativa en Chile, porque marca el inicio oficial de su despojo al Perú. Lo es también porque el corrupto ex presidente Alberto Fujimori, sirviente de Chile, dio su golpe de estado el 5 de abril de 1992. Con una guiñadita de ojo a sus patrones chilenos, el corrupto escogió esa fecha para señalar a los chilenos que les abriría de par en par las puertas para la inversión de las empresas chilenas en el Perú, mal que hasta ahora padecemos con la peligrosa y asquerosa presencia de empresas de Chile, país del terrorismo, rapiña y delincuencia internacional.
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1 No era raro en el Perú y Bolivia que llegaran momentos en que había dos o hasta tres presidentes de la República que alegaban tener el poder.
2 Chile no sólo ha dañado a Bolivia y al Perú; también ha robado territorio de Argentina y, para rematar, durante la guerra de Las Malvinas (1982) colaboró con los ingleses para asegurar la derrota de Argentina.
3 Igual están haciendo ahora con el Perú: con el consentimiento de los gobernantes peruanos, ciudadanos y empresas de Chile que son testaferros del estado chileno están comprando tierras agrícolas en el Perú para ganar territorialidad y alegar "derechos". Consentir que estas ratas de Troya chilenas continúen en posesión de nuestras tierras agrícolas mientras tenemos millones de campesinos sin tierra es sembrar las semillas de una nueva guerra. Como hicieron en Bolivia para robar Antofagasta, esos testaferros chilenos van a llamar en cualquier momento a la fuerza armada chilena.
4 Tan cierto es esto, que cuando se produce la invasión de los terroristas y rateros del ejército chileno, quien les hace frente no es la minúscula guarnición militar de 40 soldados bolivianos sino el civil Eduardo Avaroa, héroe que a la cabeza de un grupo de civiles bolivianos resistió hasta la muerte a los rateros chilenos.
5 Este detalle es determinante. En caso de guerra, para un ejército es muy difícil y complicado abastecer a la tropa de municiones si proliferan armas de diferente calibre (o sea, que exigen diferentes tipos de balas). Esto pasó con el Perú.

Fuente : http://www.connuestroperu.com/especiales/historia/14-historia/16519-chile-declara-guerra-de-robo-terrorismo-y-asesinato-al-peru-5-de-abril-de-1879


domingo, 8 de marzo de 2015

LAS MOVIDAS MASÓNICAS EN EL RESULTADO EN LA BATALLA DE AYACUCHO

La batalla de Ayacucho y la traición de los masones españoles
Descubre la deslealtad de los masones españoles sellada mediante el abrazo Maquinguayo celebrado antes de la batalla de Ayacucho

Según refiere el escritor peruano Herbert Ore, Inglaterra tras la pérdida de las 13 colonias de Norteamérica, que se habían independizado (EE.UU) necesitaba nuevos mercados. América del sur estaba en manos de los españoles y el comercio se limitaba al contrabando. Por ello la Logia de Inglaterra, la más grande del mundo en ese momento, ideó un plan para independizar la mayoría de las colonias españolas en América. Para ello formó Logias en toda América, como la Logia Lautaro. Éstas Logias eran Operativas, es decir, tenían una meta específica, en éste caso la independencia de las colonias españolas, una vez logrado el objetivo las Logias se disolvían. Francisco de Miranda, Simón Bolívar, Sucre (Venezuela),O´Higgins (Chile) , José de San Martín, Manuel Belgrano, Alvear, Monteagudo (Argentina) eran Masones. Una vez lograda las distintas independencias, Inglaterra fue el primer país en reconocerlas, así enviaba un embajador y entablaba relaciones comerciales y diplomáticas bilaterales. Herbert termina su relato dejando claro que no fue casual el abrazo masónico de Simón Bolívar y San Martín en Guayaquil.

Como se perpetro la  traición de Ayacucho

Javier Agüero, Gran Canciller de la Gran Logia Mixta de San Juan – Oriente del Perú, nos relata cómo se preparó la deslealtad de los masones españoles sellada mediante el abrazo Maquinguayo celebrado antes de la batalla de Ayacucho y donde los HH:Masones de ambos bandos se reconocen entre sí para luego evitar herirse durante el combate. Según el Gran Canciller  lo que parece reafirmar el complot masónico es el hecho que siendo la batalla de Ayacucho el combate decisivo para la independencia o la continuación del virreinato, fue sin embargo la que menos bajas y heridos produjo.

La capitulación ha sido llamada por el historiador español Juan Carlos Losada como "la traición de Ayacucho" y en su obra Batallas decisivas de la Historia de España (Ed. Aguilar, 2004), afirma que el resultado de la batalla estaba pactado de antemano. El historiador señala a Juan Antonio Monet como el encargado del acuerdo: “los protagonistas guardaron siempre un escrupuloso pacto de silencio y, por tanto, solo podemos especular, aunque con poco riesgo de equivocarnos”. Una capitulación sin batalla se habría juzgado indudablemente como traición. Los jefes españoles, de ideas liberales, y acusados de pertenecer a la masonería al igual que otros líderes militares independentistas, no siempre compartían las ideas del rey español Fernando VII, un monarca firme sostenedor del absolutismo.
En este sentido se afirma que la capitulación fue firmada la noche anterior en un trabajo logial conjunto donde se acordó además que los HH:. se reconocieran con los signos que le son comunes. La versión de la firma previa de la capitulación adquiere visos de autenticidad porque La Serna fue herido precisamente en la mano derecha quedando imposibilitado de firmar en el campo de batalla.

Los extraños sucesos que demuestran la traición masónica de Ayacucho.

Hemos querido destacar un post publicado 'Historia y Cultura Peruana',donde detalla cómo se perpetro la traición de Ayacucho en el campo de batalla por los masones españoles. Se dan en esta batalla cierto número de sucesos extraños que confirman el complot masónico.

Primero: Comienza con una fraternización tolerada por los dos mandos a pesar de ser el medio más seguro de desmoralizar a su gente.
Segundo: Esta escena singular, que pudo haber negociado cualquier capitán o comandante, transcurre entre dos jefes de división.
Tercero: Estos dos generales, a vista de sus ejércitos respectivos, conferencian en secreto durante media hora, siendo así que la versión oficial de lo que se dijeron no necesitaba más de cinco minutos.
Cuarto: El interlocutor realista vuelve a las dos horas para preguntar si va o no a haber batalla.
Quinto: En lo más reñido del combate, cede precisamente la división que manda este parlamentario fraternizador; y las dos compañías que le siguen en derrota están mandadas personalmente por José CanteracJefe de Estado Mayor y segundo del Ejército.
Sexto: Un ejército superior en número, instrucción y disciplina, con una artillería hasta siete veces mayor, se da por derrotado en menos de dos horas cuando todavía le quedan 2,000 soldados que tiene que rendir después.
Séptimo: Un hombre de los talentos militares de José Canterac obliga a su caballería a la desventaja de tener que bajar al campo de batalla por una ladera tan fragosa que la hace servir de blanco pasivo al enemigo mientras los hombres bajan de pie ayudando a los caballos.
Octavo: El virrey se puso a bregar como un cabo cualquiera y cayó prisionero.
Noveno: La última batalla en que se arría su bandera en el Imperio dura para estos generales españoles tan solo dos horas.
Décimo: En este día, el más glorioso de su vida, la batalla final de la revolución, consagra Sucre un informe oficial lacónico en detalle y vago en su perfil; mientras que Canterac se limita en el suyo a justificar la capitulación sin detalles.
Undécimo: Sucre concede una capitulación extraordinariamente generosa.

Consecuencias de la traición de Ayacucho.

La victoria de los independentistas supuso la desaparición del contingente militar realista más importante que seguía en pie, sellando la independencia del Perú con una capitulación militar que puso fin al Virreinato del Perú. No obstante, España no renunció formalmente a la soberanía de sus posesiones continentales americanas hasta 1836.

El gobierno de Simón Bolívar en el Perú (1824-1826) no fue bien visto ni por las élites políticas recién conformadas, ni por la antigua élite criolla, quienes vieron en el libertador a un dictador y usurpador napoleónico que quiso establecer un gobierno absoluto basado sólo en su figura.

Fuentes:Wikipedia,Historia y Cultura Peruana,www.masones.wordpress.com.



martes, 3 de marzo de 2015

EL VOTO CATÓLICO : Dr. Julio Vargas Prada +



DIOS SIEMPRE SERÁ LA LUZ PARA ELEGIR

La Divina Providencia ha querido que los peruanos elijamos un nuevo gobierno en la Semana Santa.  Grave circunstancia cuando se aúnan el gesto cívico con el Supremo Sacrificio de la Cruz.  El voto pertenece al mundo efímero y terrenal “Psicología del instante” se le ha llamado.  La Redención en cambio, se inserta en la magnitud insondable de la misericordia del Dios personal y eterno que nos creó a su imagen y semejanza.
PARA EL BIEN COMÚN
Lo temporal postula a lo eterno y le está subordinado, porque el hombre, y la sociedad que su instinto determina, son obra de  Dios Creador.  Así aparece ora vez y siempre, el problema de la libertad.  El hombre es libre para acatar el BIEN y desechar el ERROR y la MALICIA.  Siendo libre es responsable.  Quien se disponga a llenar su cédula de sufragio tendrá inevitablemente que asumir esa su responsabilidad, sabiendo que no le es lícito ELEGIR EL MAL.  Pero, ¿qué es lo bueno” y que lo malo en política?  Lo mismo que en cualquier otra actividad.  Primero es DIOS y después el HOMBRE y la SOCIEDAD.
INVESTIGAR A LOS CANDIDATOS
Lo primero que debemos saber es la filiación espiritual, religiosa, de cada candidato.  La verdadera.  No la adoptada como recurso propagandístico.  Porque la creencia sitúa y define a la persona.  Le otorga un grado de confiabilidad, si es sincera.  No es fácil deslindar el aspecto confesional.  Si se define CATÓLICO no puede ser al mismo tiempo SOCIALISTA, LIBERAL o MASÓN.  Porque esas tendencias están condenadas.  Si se define CATÓLICO sólo puede ser TRADICIONALISTA, en tanto la Santa Tradición esté en el depósito intangible de la fe.  En estos tiempos difíciles, por confusos, se precisa un apellido.  Católico sí, pero TRADICIONALISTA.

Es tan importante lo señalado que, si se es verdaderamente CATÓLICO, no se puede gobernar sino para el BIEN COMÚN; no se puede colocar al hombre o a la sociedad por encima de Dios; no se puede pactar con los enemigos de la Verdad; no se puede, por natural consecuencia con la doctrina de Jesucristo, ser partidario del ABORTO, el DIVORCIO, la EUTANASIA, ( MATRIMONIO CIVIL ENTRE HOMOSEXUALES )  el CONTROL ARTIFICIAL DE LA NATALIDAD, el LAICISMO, los DERECHOS HUMANOS que contradicen los MANDAMIENTOS DE DIOS, ni usufructuario del NARCOTRÁFICO.  Téngase presente que el derecho a expresar ideas u opiniones no puede ser IRRESTRICTO, porque el error no tiene ningún derecho.  Y sólo la tolerancia, en casos especiales, puede tener algún lugar, pero jamás para amparar la inmoralidad ene todas sus formas.
DECISIÓN INTELIGENTE Y MORAL
¿Su candidato tiene alguna política definida al respecto? ¡Hay tanto intereses de por medio!  Si los aspectos fundamentales son positivos surgirá la grata opción de votar a favor.  ¡Nunca por el MAL menor! ¡Siempre por el BIEN! ¿Y si ninguno de los candidatos satisface estas exigencias primordiales?  Entonces…¡paso a los planes de Dios!  Asuma su responsabilidad con valor, pensando si ese voto suyo es una ofrenda o un salivazo al Cristo que muere por todos nosotros.  Y cruce la Cédula con el grito militante de un buen católico estampando un ¡VIVA CRISTO REY!   Será un voto viciado para los hombres y un homenaje justísimo al Señor de los Milagros, caudillo del dolor del perdón y del amor. 


Libro Parte de Guerra / No. 28. III. 1990.

"Solo los subtítulos y el entre paréntesis corresponde al editor de esta página para actualizarlo hacia las movidas políticas de las elecciones 2016."