domingo, 9 de agosto de 2015

UN PRESIDENTE CATÓLICO EJEMPLAR ASESINADO


Marco Antonio Guzmán Neyra | Facebook



El católico práctico
1.- Todo para el pueblo y por la Iglesia; quien busca ante todo el reino de Dios, obtiene el resto por añadidura.
2.- Soy un hijo de la Iglesia, y debo someterme a su divino magisterio; respeto también profundamente a las almas piadosas, cuyo juicio es tanto más seguro, cuanto más se aproximan a Dios en la oración.

3.- La civilización moderna, creada por el catolicismo, degenera y bastardea a medida que se aparta de los principios católicos; y a esta causa se debe la progresiva y común debilidad de los caracteres, que puede llamarse la enfermedad endémica del siglo.

4.- Entre el pueblo arrodillado al pie del altar del Dios verdadero, y los enemigos de la religión que profesamos, es necesario levantar un muro de defensa.
5.- Pues que tenemos la dicha de ser católicos, seámoslo lógica y abiertamente, seámoslo en nuestra vida privada y en nuestra existencia política, y confirmemos la verdad de nuestros sentimientos y de nuestras palabras con el testimonio público de nuestras obras.

6.- No perdáis jamás de vista, legisladores, que todos nuestros pequeños adelantos serían efímeros e infructuosos, si no hubiéramos fundado el orden social de nuestra República sobre la roca, siempre combatida y siempre vencedora, de la Iglesia Católica.

7.- La incredulidad muere antes que el hombre.
8.- El derecho más elevado y precioso de los ecuatorianos, es el derecho de su conciencia y de su fe religiosa.
9.- La libertad debe consolidarse sobre la moral, buscando para esto la religión como garantía, y clero ilustrado y virtuoso como maestro por la palabra y el ejemplo.
10.- Si para gobernar la República fuese necesario traspasar los mandamientos de la Iglesia, hoy mismo me retiraría a la vida privada.
11.- Una violación tan completa de la justicia contra el Augusto Jefe de la Iglesia católica no puede ser mirada con indiferencia por los gobiernos republicanos de la América libre.
12.- No espero que las repúblicas hermanas respondan a nuestra invitación de protestar contra la sacrílega y mil veces infame ocupación de Roma. Empero, ¿qué importa esto? Dios no tiene necesidad ni de nosotros, ni de nada para cumplir sus promesas, y Él las cumplirá, a despecho del infierno y de sus satélites los francmasones, que por medio de los gobernantes son más o menos dueños de toda la América, a excepción de nuestra Patria.
13.- Si el último de los ecuatorianos hubiese sido vejado en su persona o en sus bienes por el más poderoso de los gobiernos, habríamos protestado altamente contra este abuso de fuerza, como el único medio que les queda a los Estados pequeños para no autorizar la injusticia con la humillante complicidad del silencio. No podía, pues, callar cuando la usurpación del dominio temporal de la Santa Sede y la consiguiente destrucción de su libertad e independencia en el ejercicio de su misión divina, habían violado el derecho, no de uno, sino de todos los ecuatorianos, y el derecho más elevado y más precioso, el derecho de su conciencia y de su fe religiosa.
El cristiano
El estadista católico

14.- No se hace el bien sino por la fuerza; he ahí porque la fuerza ha de estar al servicio del derecho.

15.- Un jefe de Estado debe vivir para trabajar, no para engordar.
16.- El mal de este siglo es no saber decir que no. Vosotros solicitáis este empleo como un favor, y yo os digo: el hombre para el empleo, y no el empleo para el hombre.
17.- No es lícito al hombre que ama a su Patria y respeta los deberes que Dios nos ha impuesto, preferir las conveniencias del egoísmo a las exigencias legítimas de la Sociedad en que hemos nacido.
18.- Un pueblo sin unión es un cuerpo compuesto de miembros separados, que no pueden caminar sin disolverse.
19.- La unión hace de algunos individuos, una familia; de varias familias, un pueblo y de muchos pueblos, una nación; fuerte por no estar dividida, poderosa por ser fuerte, y valiente por ser poderosa.
20.- El Gobierno debe ser la Ley en acción, la fuerza reguladora de la sociedad, la personificación de la Justicia.

21.- Sin Gobierno vigoroso el país estará sin cesar expuesto a los pérfidos ataques de los que medran en el desorden, y marchará de crisis en crisis hasta perecer devorado por la anarquía.

22.- El pueblo calla, deja obrar y escucha; pero no olvida ni perdona: su juicio y su sentencia son infalibles.
23.- Del Tesoro no debe salir ni un centavo para gastos que no sean legales.
24.- En los momentos de crisis es más fácil indicar los remedios que aplicarlos.
25.- No acostumbro quejarme de los obstáculos, sin los cuales no hay mérito ni gloria, pero no me resigno a dejar el país sin las mejoras que necesita por falta de dinero.
26.- El prepararse con tiempo para la guerra es el único medio de evitarla: si nos ven débiles nos atacarán sin falta y alevosamente.

27.- En aritmética, nada de elocuencia, sino números; en filosofía y en política, nada de habladurías, sino razones.

28.- El sacerdote enseña la verdad, el soldado la guarda, el magistrado la venga.
29.- Sólo los cobardes prefieren la traición a la guerra, la intriga al combate y la infamia al peligro.
30.- Mi ambición se limita a ser útil a la Patria, y prefiero el puesto más humilde cuando en él puedo servir con algún provecho.
31.- Sin la moral el orden no es más que tregua o cansancio, y fuera de ella, la libertad es engaño y quimera.
32.- El Ecuador, libre e independiente, antes que deshonrarse preferiría ser exterminado por la lava asoladora de sus volcanes o hundirse en las aguas del Océano.
33.- Si salgo vivo del cuartel que voy a sublevar, ya podéis contar con la victoria.
34.- Bajaré del solio, al terminar el período constitucional, con el honor de haber trabajado sin descanso en bien de todos.

35.- Dos objetos principales son los que he tenido en mira en el proyecto de Constitución (la de 1869): el primero, poner en armonía nuestras instituciones políticas con nuestras creencias religiosas; y el segundo, investir a la autoridad pública de la fuerza suficiente para resistir los embates de la anarquía.

36.- Corramos a las armas para defender el honor y la nacionalidad de la Patria. Unión, firmeza y valor: he aquí lo que ella reclama de nosotros.
37.- Para poner al Ejército en aptitud de desempeñar su doble y gloriosa misión de conservar el orden y defender la independencia de la Patria, es necesario aumentar su fuerza, proveerlo del armamento moderno y formar un colegio militar.

38.- Hay en tantas Leyes Fundamentales la solemne declaración de la soberanía del pueblo; y sin embargo el pueblo es un soberano coronado de espinas, cubierto de púrpura burlesca, y herido y afrentado por los sayones que le atormentan.

39.- La cobardía se hermana muy bien con la venalidad, el miedo con el deshonor y el temor con la bajeza.
40.- En política y en amistad la falsía es intolerable.
41.- No es posible manejar el polvo sin ensuciarse las manos.
42.- Arréglese la Hacienda Pública sobre la triple base de la probidad, la economía y el crédito nacional.
43.- Los mayores enemigos de nuestra independencia son la licencia, la demagogia y la anarquía.
44.- Las víctimas de la miseria son los instrumentos de la anarquía.
45.- A mí me llaman atolondrado y loco porque el pueblo, habituado a leer mil proyectos escritos, sin verlos jamás realizados, solo ve en mis actos la presteza y rapidez de la ejecución, y no pone en cuenta la lentitud y madurez del consejo que precede a mis resoluciones.
46.- Yo pienso bien las cosas antes de hacerlas; mas una vez pensadas, no doy tregua a la mano, ni desisto hasta no haberlas cuanto antes concluido; este es mi atolondramiento y locura.
47.- La hipocresía consiste en obrar de otro modo que se piensa. Los verdaderos hipócritas son los liberales, que tienen fe y que, por respetos humanos, no se atreven a demostrarla en la práctica.
El gobernante
Impartir Justicia
48.- Tenemos bastantes asesinos en el Ecuador, sin que vuelva este. Usted se lamenta de la suerte de los verdugos; yo tengo compasión de las víctimas.
49.- La buena fe y la justicia son la única política digna, conciliadora y segura.

50.- La paz resulta de la satisfacción y tranquilidad de los ánimos, y del orden fundado en la libertad sin restricción para todo y para todos, menos para el mal y para los malhechores.

51.- La libertad para los hombres leales no es un grito de guerra y exterminio, sino el medio de desarrollo más fecundo y poderoso para la sociedad y el individuo, cuando en ellos hay moral, justicia en las leyes y probidad en el gobierno.
52.- La justa represión de los criminales es la mejor salvaguardia de la sociedad.
53.- La impunidad del crimen es el mejor aliciente para la perpetración de nuevos y peores atentados.
54.- Podemos y debemos perdonar las ofensas personales, pero ni podemos ni debemos olvidar que responderemos ante Dios y la sociedad, de los crímenes que se cometan por nuestra falta de rectitud.
55.- Sin rectitud en los jueces no hay justicia, y sin justicia la sociedad es imposible.
56.- No hay libertad donde no hay justicia.

57.- La igualdad debe ser la supresión de la injusticia en el orden social, y no la supremacía del fango y el poderío del crimen sobre las clases honradas y laboriosas.

58.- El hombre corrompido jamás puede ser libre.
59.- El patíbulo del malvado será la garantía del hombre de bien.
60.- Los vencidos por el valor, lo serán otra vez por la clemencia. Al arrepentimiento le amparará la generosidad.
61.- Mi carácter naturalmente me impelía a abrazar la causa del débil y del inocente; porque me indigna la opresión donde quiera que la mire, y detesto la dureza bárbara de los que se muestran indiferentes entre la víctima y el verdugo.
62.- Cuando la fuerza oprime en lo presente, la justicia se reserva el porvenir.

63.- La compasión con los criminales es la mayor crueldad contra los ciudadanos honrados y pacíficos.

64.- La facultad de perdonar es el más hermoso atributo del Poder.
65.- El deber de los magistrados es prevenir el crimen antes que castigarlo, porque es más fácil detener el brazo que curar el golpe.
66.- El legislador y el magistrado no pueden impunemente hacer el mal o dejar de hacer el bien; porque el día de la responsabilidad, aunque se haga esperar, al fin llega.
67.- La rectitud de la conciencia es incompleta, cuando falta rectitud en las ideas; y ésta no existe, cuando las ilusiones y los sofismas ocupan el lugar de la justicia y de la experiencia.
68.- Más perjudica un traidor a la espalda que cien enemigos de frente.

69.- No tengo flexibilidad, porque nada es más inflexible que la convicción y el sentimiento del deber, al cual me he acostumbrado a seguir sacrificando toda especie de interés, inclusive el de la gloria humana.

70.- Mi divisa será siempre: “Fiat justitia, et ruat cælum” (Hágase justicia, aunque se hunda el firmamento).
Objetos personales
El cumplimiento del deber
71.- Haz lo que debes, suceda lo que quiera.
72.- Cada vez que encuentro un hombre honrado, me alegro más que si hubiera hallado un tesoro.

73.- Mucho temo que el pueblo se halle herido de la enfermedad endémica del siglo, la debilidad de carácter; mucho temo que una persecución violenta no halle entre nosotros muchos mártires. Es indispensable levantar de algún modo el espíritu de los ecuatorianos.

74.- Mejor que escribir la historia es hacerla.
75.- A mí no me abaten sino los males irreparables que nos vienen de las manos de Dios; los que vienen de parte de los hombres me irritan y no me vencen.
76.- O hemos debido guardar silencio, sin meternos a censores; o hemos debido estar resueltos a apoyar con obras la sinceridad de nuestra censura.
77.- La desesperación es el mayor de los enemigos del hombre.
78.- El desaliento es tan peligroso como la desesperación, y tiene el malísimo resultado de quitar gradualmente las fuerzas del alma y del cuerpo, entorpeciendo las facultades de la una, y minando la salud del otro.

79.- El verdadero modo de resignarse no consiste en perder el ánimo y entregarse desfallecido a los rigores de la suerte, sino en conservar la serenidad del espíritu en medio de los sufrimientos, resistiendo con valor los trabajos sin inclinar la frente y poniendo nuestras esperanzas más allá de la vida, no por consejo de la melancolía, sino por impulso de la fe.

80.- Quiero caminar siempre con un objeto: conocer el fin a que me dirijo; y poco importa después que la senda que haya que recorrer esté sembrada de espinas y cruzada de peligros.
81.- La integridad sin firmeza es como color sin cuerpo.
82.- Si soy severo, inflexible conmigo, es para tener el derecho de serlo con los demás en los asuntos de justicia o de utilidad general.

83.- No me es posible nada a medias; mi carácter me lo impide.

84.- El valor es omnipotente, cuando el honor recibe su brío de la justicia, su espada y su ímpetu del patriotismo.
85.- ¡Soldados, os mando que marchéis a la victoria!

Educación y Formación de la juventud

86.- Aquí está mi hijo; tiene seis años; y lo que deseo es que hagáis de él un buen cristiano. La ciencia y la virtud harán de él un buen ciudadano. No tengáis consideración con él, os lo ruego; y si merece castigo, no miréis en él al hijo del Presidente de la República, sino un escolar cualquiera a quien es preciso enderezar.

87.- Es imposible el progreso cuando en brazos de la ignorancia yace adormecida la inteligencia, y cuando doctrinas desorganizadoras van relajando los vínculos de la moral y apagando rápidamente la brillante antorcha de la fe religiosa.
88.- La instrucción pública es condición esencial de la civilización y de la libertad del país.
89.- El trabajo y la instrucción, apoyados en la práctica de las virtudes cristianas, arrancarán a la corrupción las víctimas que le preparan en toda sociedad el ocio y la miseria.
90.- Sin la educación cristiana de las generaciones nacientes, la sociedad perecerá ahogada por la barbarie.
91.- Si los colegios han de ser buenos, dando garantías de la moralidad y aprovechamiento de los alumnos, es necesario no omitir gastos para que sean lo que deben ser; pero si han de ser malos, es mejor no tenerlos, porque la mayor calamidad para la Nación es que la juventud pierda sus mejores años en pervertirse en el ocio o en adquirir con un estéril trabajo las nociones incompletas, inútiles o falsas que se transmiten en los malos colegios.
92.- En ninguna forma de gobierno es tan importante la instrucción como en la democrática; porque, si el pueblo es corrompido, su soberanía es la omnipotencia del mal, y si es ignorante, su libertad es una quimera peligrosa, es la libertad de un ciego que camina a la ventura al borde del abismo.
El mártir
93.- ¡Qué dicha y que gloria para mí, si pudiese derramar mi sangre por Jesucristo y su Iglesia!

94.- La injuria, este es mi sueldo; si mis enemigos me atacaran por algún crimen que yo hubiese cometido, les pediría perdón, y trataría de enmendarme; pero se conjuran contra mí, porque amo de veras a mi Patria; porque trato de salvar su tesoro más preciado, la fe; porque soy y me muestro hijo sumiso de la Iglesia. No debo, pues, contestarles otra cosa que ¡Dios no muere!

95.- Los enemigos de Dios y de la Iglesia podrán matarme; pero ¡Dios no muere!
96.- Voy a ser asesinado. Soy dichoso de morir por la Santa Fe. Nos veremos en el cielo.
97.- Suceda lo que Dios quiera; yo me pongo en sus manos con todo y para todo.
98.- Por el bien de mi país haré hasta el sacrificio de mi vida en caso necesario; pero jamás sacrificaré mi dignidad y mi reputación, sin la cual nadie puede servir útilmente a su patria.
99.- En adelante, a los que corrompe el oro, los reprimirá el plomo; al crimen seguirá el castigo; a los peligros que hoy corre el orden, sucederá la calma que tanto deseáis; y si para conseguirlo es necesario sacrificar mi vida, pronto estoy a inmolarme por vuestro reposo y vuestra felicidad.

100.- ¡Dios no muere!

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Fuente : 
Un homenaje de Radio Cristiandad a los 140 años de la muerte de Gabriel Garcia Moreno.

miércoles, 3 de junio de 2015

LOS MÁRTIRES DE LA TRADICIÓN : Homilía de un sacerdote tradicionalista







Marco Antonio Guzmán Neyra | Facebook


ESPAÑA & PERÚ : Hispanidad en la sangre



No es justo despreciar la Corona española , ya que a gracias de ellos nos trajeron la fe verdadera, y nos dejaron lo mejor de su legado cultural. He visto y leído un buen libro titulado ¡Y Llego El Centenario ! del escritor y historiador peruano Juan Luis Orrego Penagos . Muy recomendable para su biblioteca.

En las ilustrativas y sentidas páginas 107 -116 - 117 y 118 podemos leer en este blog los discursos muy poco conocidos de estos personajes tan ilustres como son Alfonso III , Rey de España y del carismático Don Augusto B. Leguia, Presidente de la República del Perú que data de 1921 en ocasión del Centenario de la proclamación de la Independencia 



Se observa aunque las corrientes indigenistas modernas resentidas e inflamadas del espíritu marxista ---  (aunque en algunas de ellas con razón, pero no en todo caso)--- sobre los maltratos a la raza original peruana allá en tiempos del Virreynato, seria un mito un "genocidio"que ya varios investigadores y historiadores refutan y niegan. El hecho queramos o no reconocerlo,  España estará vinculada racialmente con el Perú , en realidad somos su descendencia en bien marcado mestizaje y eso es muy comprobable. Hay que eliminar las taras y complejos que nos impiden ver la bondad que es mucha y verificable sobre la maldad de los conquistadores. El presidente quiso cerrar de una vez por todas ese capítulo de oscuridad contra el legado español. Leamos entonces las partes claves de este libro en el cual pude encontrar . Los elogios y saludos entre ambos mandatarios motivaron las paces grabándose en el consciente colectivo de la Nación Peruana. Al menos, eso creo, que debería ser hasta hoy, sin embargo la realidad se muestra muy diferente y decepcionante dudando que lleguemos a la unidad con espíritu hispánico.  

Empezamos con el saludo del Rey de España, Alfonso III : 



El discurso de respuesta del Presidente Leguía :





Leguía en un término clímax muy apasionado de su discurso :

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