Nunca hay que olvidar estos principios :
domingo, 12 de febrero de 2017
jueves, 9 de febrero de 2017
FRAY BARTOLOME DE LAS CASAS Y LA LEYENDA NEGRA
A Fray Bartolomé de las Casas se le ha bautizado como Apóstol de las Indias, el nuevo san Pablo, y es tal su popularidad –se le considera pionero de la defensa de los Derechos Humanos- que cuesta, a estas alturas, saber a ciencia cierta qué hay de mito y qué hay de realidad. La extraordinaria fama internacional de De las Casas se fundamenta en pasiones políticas y no en méritos objetivos. He aquí un análisis punto por punto de veracidad de las bondades que le atribuyen a este personaje.
Leyenda: Fray Bartolomé de las Casas viaja a América a defender a los indios.
Realidad: Bartolomé de Las Casas no sólo no pretende viajar a las Indias para defender a sus nativos sino que durante la primera década que vivirá allí llevará el mismo estilo de vida que sus compatriotas.
Se embarca hacia las Indias en 1502 acompañando a Nicolás de Ovando, tercer gobernador nombrado por los reyes Católicos. La expedición llega a la isla La Española (actual Santo Domingo), y allí permanece hasta 1512. Participa activamente en las guerras de su gobernador contra los indios, cuya misión es organizarlos en poblados, en convivencia con los españoles, comenzar la evangelización, y que trabajen recibiendo un jornal por ello. Las Casas, por sus servicios como soldado, recibe recompensas en tierras, oro y siervos.
Leyenda: Fray Bartolomé es el pionero en denunciar la situación en Indias.
Realidad: Fueron otros clérigos y otras órdenes quienes pidieron un trato más justo para los nativos, a diferencia de Bartolomé de las Casas que se resistió a ello.
Cierto es que Colón propuso la venta de esclavos a los Reyes Católicos. La reina Isabel se indignó ante tal propuesta y ordenó poner en libertad a los indios, a los que nombró vasallos del reino al igual que cualquier otro español. Vasallos de la Corona, libres, con los mismos derechos y deberes que cualquier cristiano. Pese a esto, era harto complicado controlar a algunos españoles encomendados en las Américas que no seguían las órdenes reales.
Fray Antonio Montesinos, respaldado por el rey Fernando, fue el primero en enfrentarse a los que desobedecían las directrices de los reyes Católicos y pretendían a los indios como siervos. Todo aquello que después vendería Las Casas como propio no sería más que una repetición de las denuncias de Montesinos, solo que aderezado por sus propios delirios, invenciones y exageraciones.
Fernando el Católico, a instancias de Montesinos, nombró una comisión formada por personas de la máxima confianza del fraile para que preservaran los siguientes principios: los indios habrían de ser tratados como libres, instruidos en la fe, que hicieran un trabajo moderado y siempre retribuido, que tuvieran casa y hacienda propia y que vivieran en comunicación con los españoles. Conforme a estos principios se redactaron las leyes de Burgos del 27 de diciembre de 1512. Al año siguiente -el 28 de julio de 1513- añadieron al respecto cuatro leyes más en las que se moderaba el trabajo de las mujeres y se prohibía el trabajo de los niños.
Las Casas disfrutaba durante esos años de las encomiendas recibidas por Ovando, y no quiso, como religioso, participar de la nueva práctica de los dominicos en la isla La Española: habían decidido negarse a confesar a cualquier español que tuviese indios encomendados. Confesión que negaron al mismo Las Casas porque tenía labranzas con indios.
En 1512 fray Bartolomé emigró a Cuba, donde no había en toda la isla más clérigo que él. De modo que será tarea suya predicar para el Gobernador, Diego Velázquez, y a su segundo, Pánfilo de Narváez. De Velázquez recibió un repartimiento de indios, que empleó para sacar oro de las minas y para el trabajo en granja.
Leyenda: Fue hombre humilde y cabal que realizó su labor a la sombra.
Realidad: No es hasta 1514 que se plantea, de golpe, sin evolución ni causa aparente, que el trato que está dando a sus indios es injusto. Decide renunciar a los siervos y a su hacienda. Pese a que en sus memorias afirma haber abrazado la pobreza en silencio, en secreto, el 15 de agosto de 1514 en la fiesta de la Asunción, en presencia de todas las autoridades, da un discurso vanagloriándose de su acto, se impone como modelo, proclama su renuncia a la encomienda, y afirma que nadie se salvará si no siguen su ejemplo.
Todos los presentes quedaron admirados de su condición de bondad e incluso santidad, según los escritos de la época, aunque ningún español de Cuba liberó a sus indios. Pero Fray Bartolomé se mostró satisfecho pues le admiraban por su gesto y tenían en estima. Según Menéndez Pidal, las Casas entra en un ritmo de interpretación sistemática paranoide de todo escrito, sagrado o no. Según su interpretación, toda norma ética resalta lo demoniaco de la naturaleza del español. No hay grises, no hay mezcla entre el bien y el mal. Deja de distinguir entre cristianos y decide que cualquier trato con los indios es injusto y tiránico, fuera el que fuere el realmente ejercido. Después de erigirse como el nuevo apóstol del rigorismo moral continúa un año más en la isla de Cuba, sin convertir a ningún español ni lograr que emularan sus pasos.
Decide ir a Castilla. Embarca el 6 de octubre de 1515 con Montesinos, que le da una carta de recomendación para el Rey. Las Casas ya tiene pasaporte para entrar en la Corte. En diciembre de 1515 llega a Plasencia. El Rey Fernando está postrado enfermo (muere el 23 de enero de 1516) así que fray Bartolomé solo logra ser recibido por el obispo Juan Rodríguez de Fonseca, presidente de los asuntos de Indias en el Consejo Real, al que Las Casas acusa -por despecho por no haber sido recibido por el rey- de soberbio e indiferente, y de hacer caso omiso de sus quejas, en contradicción con la opinión de los demás religiosos con los que se reunió para hablar de la situación de los indígenas.
La leyenda: El plan de reforma de Cisneros está basado en las ideas de Fray Bartolomé
Realidad: Muerto Fernando el Católico, Las Casas tuvo que entenderse con el Cardenal Cisneros. Presentó una cada vez más larga relación de crueldades cometidas por los españoles en Cuba, La Española, Jamaica y San Juan. Cisneros había percibido de los dominicos su preocupación por los derechos de los indios. Los franciscanos, por su parte, defendían una postura más paternalista de los españoles hacia los nativos. Pese a ser franciscano también, Cisneros optó por una tercera salida, los frailes jerónimos, y los envió en 1516 a reformar el gobierno de Indias. En aquellas fechas Las Casas no pertenecía a ninguna de las tres órdenes, y Cisneros le confirió un cargo de consejero, para mirar por el bien tanto de los indios como de los españoles. Fray Bartolomé alardeará de haber proporcionado al cardenal la base para la reforma, y añade en sus textos que recibió también un título de Protector universal de todos los indios de las Indias. No consta. Y tales fueron las desavenencias con los jerónimos, que fue destituido de su puesto, hecho que Las Casas oculta, afirmando sin embargo que fue él quien renunció.
Leyenda: Fue un fiel cronista de lo que ocurrió en Indias
Realidad: En todos los escritos de Fray Bartolomé no hay datos concretos, sólo descripciones imprecisas, aderezadas de horrores que no aclara ni dónde ocurrieron, ni cuándo, ni perpetradas por quién. Lo único que se saca en claro es que el español –cualquiera- parece tener como labor principal en el Nuevo Mundo la tortura y la matanza de indios.
No sólo describe salvajadas acontecidas en las tierras adonde él viajó, sino que narra con vehemencia las que, afirma, se perpetraron donde jamás estuvo ni fue testigo. Inventa un genocidio indígena, que, según va escribiendo, tiene una cifra de víctimas diferente. Al principio, doce millones de muertos, luego asciende el número de víctimas a 15 millones, y finalmente asegura que se pudieron contar hasta 24 millones de muertos. Cifras que proporciona y cambia arbitrariamente en la misma obra. Sobra decir que es física y demográficamente imposible. Tanto por la velocidad de la matanza como porque en la América Precolombina se estima que la población apenas superaba los 13 millones de habitantes. Claro que también decía Las Casas que en Santo Domingo había visto 30.000 ríos y que el borde norte de la isla era más grande que toda Portugal.
Leyenda: Predicó con el ejemplo y actuó desinteresadamente ayudando a los indios
Realidad: Las Casas denunció que todo el dinero originario de las Américas era fruto del robo a los indios. Son embargo, no dudó en aceptar 100 pesos oro al año como procurador de los mismos. Ni medio millón de maravedíes al año por ejercer como obispo para ellos. Ni la pensión de trescientos cincuenta mil maravedíes que se le designaron al perder el obispado. Nunca ejerció la caridad. No aprendió su lengua, no tenía un contacto de igual a igual con ellos, nunca hizo por educarles ni enseñarles algo de provecho. Entre sus congéneres no tenía especial buena fama. Fray Toribio de Motolinia, clérigo misionero, llegó a escribir en carta al emperador Carlos V que Las Casas era un hombre bullicioso y pleitista, injuriador, “yo conozco a De Las Casas quince años (..) y siempre está escribiendo procesos y vidas ajenas, buscando los males y delitos”.
Leyenda: Se postuló contra todo tipo de violencia.
Realidad: La única violencia que denunció y generalizó -exagerando e inventando las cifras- fue la que ejercieron algunos españoles contra algunos indios. Nunca mostró horror ante las costumbres nativas, los sacrificios humanos de las religiones precolombinas, las decapitaciones, la extracción de los corazones de los niños y las prácticas antropófagas. En su visión del mundo, los indios eran ángeles pacíficos y los cristianos demonios destructores.
No sólo eso. En 1531 propone ante el Consejo de Indias que para liberar a los indios de sus trabajos deberían traerse, desde áfrica, a 4000 negros. Tan buena idea le parece que en 1542 vuelve a insistir en la introducción de esclavos negros en las Indias.
En definitiva, no hay que despreciar la labor de defensa a los indios en las Américas y el intento de que se aplicaran las justas leyes contra la esclavitud que habían promulgado los Reyes Católicos. Pero ni fue el único español que procuró el bienestar de los indios, ni fue un ejemplo de humildad y caridad, ni son ciertas las barbaridades relatadas, ni es justo que un hombre tan polémico y unos datos tan inexactos generaran una leyenda negra que España lleva siglos arrastrando en su historia.
Fuente : http://gaceta.es/noticias/fray-bartolome-casas-incierta-leyenda-negra-espanola-06122015-1014
Es importante revisar la historia , sacar el clavo de alguna injusticia enterrada como verdad, salen a la luz hoy por amor a Dios.
martes, 13 de diciembre de 2016
CRUZADOS HOY ? - ORDO MILITARIS CATHOLICUS
Por Luis Álvarez Primo
Nos
encontramos en Richmond, New Hampshire, Estados Unidos, en las
instalaciones del Saint Benedict Center donde se desarrolla su
Conferencia Anual bajo el título “Keeping the Counter reformation going” (Manteniendo vivo el espíritu de la Contrarreforma). Como parte del programa, asisitmos a la presentación de la iniciativa: “A true work of mercy: A new order of Crusaders” (Una
verdadera obra de misericordia: una nueva orden militar de cruzados).
Para conocer más al respecto entrevistamos a su inspirador el hermano
franciscano Alexis Bugnolo. Director del gran Archivo Franciscano,
traductor de la obras de San Buenaventura, y de San Francisco de Asís, y
responsable de la extraordinaria y magnífica edición de los cuatro
libros con el comentario de San Buenaventura al libro de las sentencias
de Pedro Lombardo. El Hermano Bugnolo es quizá el más grande
medievalista experto en las cruzadas en el mundo hoy.
Luis
Álvarez Primo: Hermano Alexis, ¿podría informar a los católicos
argentinos con más detalle sobre esta iniciativa, esta nueva orden
militar de cruzados católicos?
Alexis Bugnolo: La Ordo Militaris Catholicus
es una iniciativa de defensa y seguridad internacional de católicos
para hermanos y hermanas católicos que sufren persecución a causa de su
fe, y cuya defensa y liberación requiere intervención militar y acciones
de seguridad en el marco de las leyes nacionales e internacionales en
los lugares donde se solicite y se permita nuestro ingreso.
LAP: ¿Dónde se encuentra la Orden?
AB:
A fin de cumplir con los objetivos de nuestra asociación religiosa,
hemos constituido en los Estados Unidos una Sociedad Anónima en Wyoming
(a Wyoming C-Corporation) , con el nombre legal de Ordo Militaris Inc,
(“Private Military Corporation”) para llevar a cabo las iniciativas de
defensa y seguridad que la Asociación decida emprender. Ya está a poco
de concretar la adquisición de un campo de entrenamiento en un
monasterio abandonado.
LAP: ¿Cómo se vincula esta orden con los cruzados de antaño?
AB:
Se inscribe en la tradición de los valientes católicos de la Edad
Media, quienes dejaban familia, hogar y nación para ir al extranjero al
rescate de cristianos perseguidos por su Fe, dando su vida y miembros.
Aquellos católicos tenían claro el derecho y el deber de armarse en
defensa del reino incoado de Cristo, de la Iglesia y de la Fe. Los
cruzados, a diferencia de la mayoría de los católicos de hoy, no habían
sido desarmados intelectual, psicológica, moral y espiritualmente por la
masonería, como sucediera en la modernidad bajo el liberalismo y su
perversa doctrina de la tolerancia, hasta el día de hoy. Sin el derecho a
defendernos con las armas no somos verdaderamente libres. Tal es la
prisión mental e ideológica en que la masonería ha metido a los
católicos, haciéndonos perder el sentido común católico. De ese molde,
de esa prisión ideológica masónica, de esa cerrazón mental, debemos
liberarnos. De manera que hemos emprendido esta iniciativa de defensa y
seguridad muy concreta, a fin de armar voluntarios que se integren a
milicias para socorrer a católicos y cristianos en situación de grave
riesgo; por ejemplo, hoy en Irak, donde todavía están siendo masacrados
por ISIS o DAESH. En Irak hasta hace poco había más de tres millones de
cristianos y católicos, asentados ahí desde hace 2000 años, que vivían
en paz. Hoy, después de tanta destrucción y genocidio, sólo quedan
seiscientos mil y en estado de extrema necesidad, tanto de ayuda
humanitaria como de soluciones de seguridad, que sólo una asociación
privada militar puede ofrecer legalmente.
LAP: ¿Qué recepción tiene esta iniciativa entre los católicos?
AB:
Algunos reaccionan positivamente y se acercan para colaborar de diverso
modo. Otros, a pesar de que se llenan la boca hablando de la Vendée o
de los Cristeros, se escandalizan o disimulan con escepticismo o se dan
aires de superado pragmatismo.
LAP: ¿Qué distingue a esta iniciativa de otras de carácter humanitario?
AB:
Nuestro esfuerzo es de carácter transnacional en el marco de las leyes y
convenciones internacionales y se lleva a cabo en aquellos lugares
donde nos lo solicitan. No tiene carácter político-partidario. Tiene una
clara impronta moral y espiritualidad católicas, y un método de
colaboración e intervención privado distinto de los programas y
políticas de los estados nacionales soberanos. En una palabra, reitero,
aspiramos a aportar soluciones específicas en materia de defensa y
seguridad con la más elevada rectitud moral, y conscientes de que
nuestra época tiende a ver en la religión un problema de seguridad más
que una solución.
LAP: ¿Quiénes integran la Orden?
AB:
Esta sociedad religiosa está conducida por veteranos de guerra
norteamericanos católicos que desean servir a Jesucristo, Rey de Reyes y
Príncipe de la Paz. Se integran con el grado militar obtenido al dejar
el servicio activo. Ofrecemos a los veteranos de guerra norteamericanos o
de otros países, con convicciones cristianas profundas y arraigadas, un
modo único de aportar su experiencia profesional, sus habilidades y
vocación al servicio de la defensa de hermanos en Cristo, indefensos y
desamparados, en distintos lugares del mundo. También recibimos a
aquellos que tengan vocación de adquirir experiencia militar y una
formación moral católica sólida, a fin de cooperar en los fines de la
Orden. Aspiramos a la formación de capítulos o subsidiarias de la Orden
en otros países. Disponemos de una Regla que organiza y dirige la Orden.
Un Gran Maestre, un Consejo de Doce Miembros y Consejos de Comandantes
de Campo que se integran conforme las circunstancias de cada operación.
Hay tres grados dentro de la Orden y un proceso y una ceremonia de
iniciación que culmina en una promesa temporal estipulada de servicio.
En nuestra página pueden informarse sobre cómo incorporarse, como
colaborar, etc.
LAP: ¿Cómo se financian?
AB:
Al tiempo que asumimos esfuerzos de asistencia humanitaria, en forma
directa o a través de la provisión de soluciones de seguridad, llevamos
adelante una robusta estrategia de negocios a fin de poder sufragar
nuestros servicios y apoyar iniciativas humanitarias en curso, que
requieran soluciones de seguridad en zonas de alto riesgo. Para lo cual
ya hemos emitido y ofrecido al mercado dos series de acciones para
inversiones de capital ‒no para la financiación de gastos corrientes u
operativos‒ acciones serie “Y01- Y99” para la adquisición de una Campo
de Entrenamiento y acciones serie “T01-T99” para la apertura de
Capítulos en diversos lugares del mundo y, naturalmente, recibimos
donaciones de diverso tipo.
LAP: ¿Existe hoy alguna entidad católica similar en el mundo?
AB:
En la actualidad, y a través de todo el mundo occidental, no se
registra una iniciativa cristiana de este tipo que combine seguridad y
defensa junto a ayuda humanitaria, en un auténtico espíritu católico, en
parte debido a que las obras de beneficencia clásicas o sin fines de
lucro están legalmente excluidas de los programas de defensa y
seguridad, y en parte porque desde hace algunos siglos las actividades
de defensa y seguridad con carácter humanitario han caído en el olvido.
LAP: ¿La Orden aspira a difundirse por el mundo católico?
AB:
Como dije antes, como parte de nuestra estrategia transnacional,
buscamos establecer capítulos o subsidiarias en el extranjero a fin de
aprovechar las diversas ventajas que ofrece una presencia internacional,
así como la riqueza y variedad de recursos y talentos específicamente
católicos de quienes comparten y valoran nuestro esfuerzo dentro del
mundo católico.
LAP: ¿Por qué la Ordo Militaris se han dado la forma jurídica de una Sociedad Anónima o “Corporation”?
AB:
Hemos establecido una sociedad privada militar, la Ordo Militaris Inc,
con la forma jurídica de una Sociedad Anónima (Corporation C) asentada
en Wyoming con fines de lucro, a fin de poder operar dentro de la ley de
los Estados Unidos, con acceso a contratos de defensa, financiamiento
de iniciativas cristianas de seguridad y defensa lícitas en el
extranjero, y entrenamiento y formación de voluntarios que deseen servir
con nosotros en misiones en el exterior.
LAP: Hermano Alexis, lo esperamos en la Argentina para fundar un capítulo de la Orden!
AB:
con todo gusto; en cuanto se den las condiciones, va a ser un gran
gusto ir a la Argentina a fundar un capítulo de nuestra Orden con todos
los católicos que deseen participar y colaborar en esta iniciativa
católica, que es y será, por la gracia de Dios, parte del renacimiento
de una civilización católica.
La Regla de la Ordo Militaris Catholicus
1.
A todos los católicos que desprecian una vida mediocre, la cual
consiste en vivir para sí, y a quienes aspiran a mantener, proteger y
servir la Fe Cristiana y el Reino de Nuestro Señor Jesucristo, en la
tierra, mediante la defensa y la liberación de sus hermanos católicos,
aún a riesgo de su propia vida y cuerpo, y a quienes han llevado una
vida mundana, en la cual el servicio a Jesucristo no era su única
ambición, los exhortamos a asumir la Compañía y la Hermandad de la Cruz
con hombres a quienes Dios ha elegido de una masa de perdición y a
quienes ha ordenado, a través de su Graciosa Misericordia, defender a la
Santa Madre Iglesia, urgiéndolos a unirse en su compañía para siempre.
2.
Por sobre todas las cosas, quien vaya a ser miembro de nuestra Orden
debe unir en su profesión de fe, un espíritu de resuelta prontitud y
diligencia junto a una firme determinación en la perseverancia, las
cuales son manifestaciones de valor, santidad y nobleza, que si se
preservan sin mancha en la vida, les hará merecedores de un lugar en la
compañía de los mártires que dieron sus vidas por Cristo Jesús.
Aquí comienza la Regla de la Ordo Militaris Catholicus
3.
Que todos los católicos que renuncian a su propia voluntad para servir
al Soberano Rey del Universo, Cristo Nuestro Señor, para la salvación de
sus almas, y durante un período estipulado de tiempo en esta Orden, se
esfuércen en todo tiempo y lugar, con pureza de deseo, a fin de escuchar
Misa diaria, doquiera se hallen, y si eso no fuere posible, recen doce
Padrenuestros con un Requien Aeternam por las almas necesitadas. Y
reciban la sagrada Eucaristía con las debidas disposiciones; si es
necesario, después de piadosa confesión.
4.
Si un soldado u otro hombre de cualquier condición desea dejar atrás la
masa de perdición y abandonar una vida mundana y compartir nuestra
empresa, no se le consienta ser recibido inmediatamente, pues como
enseña el apóstol San Pablo, “Prueba cada espíritu para ver si es de Dios”. Pero
si se lo hallare aceptable para cualquiera de los grados de
pertenencia, léasele esta regla en voz alta, y si manifiesta voluntad de
observarla celosamente, y agrada al Maestro o a su Delegado y a los
Hermanos del lugar reunidos en capítulo, permítasele solicitar su
incorporación a la Orden con un corazón puro, poniendo su mano derecha
sobre el Evangelio, prometiéndose así, con rodilla genuflexa delante de
la Cruz de Nuestro Señor:
“Por
el amor a Jesucristo, Nuestro Rey y Señor, prometo el servicio de “x”
número de años con el grado de -------------------- (grado de servicio)
en defensa de mis hermanos cristianos y para la liberación de personas,
propiedades y tierras, aún a riesgo de mi vida y miembros; para cuyo
propósito prometo obediencia al Maestro de la Orden y sostener la Cruz
de Cristo. A lo cual todos los hermanos reunidos responderán:
“Deus Vult! No hay mayor amor que dar la vida por amor a los hermanos! Fiat! Fiat! Amen!” Después
de lo cual el Maestro o su Delegado dará al nuevo hermano una cruz de
madera que deberá besar con reverencia. Ya de pie, que el Maestro o su
delegado le impongan la insignia de Nuestra Orden diciendo: Benditos los hombres que merezcan portar nuestra insignia. Que sean suyos el honor y la gloria en el mundo por venir. Y que los hermanos le den la bienvenida.
5. Que en la Orden haya tres grados de servicio: Hombre de Voluntad, Hombre de Servicio y Hombre de Listas.
El Hombre de Voluntad provee a sus propios gastos y no recibe salario;
el Hombre de Servicio no busca salario pero acepta de la Orden un aporte
para gastos; y el Hombre de Listas por las necesidades de su familia
acepta un módico salario. Que el primero sea honrado, que al segundo se
le agradezca y al tercero se lo respete.
6.
Que todos los nuevos hermanos que alcanzaron rango militar en el mundo
antes de su profesión de fe, conserven su rango en la Orden. Quienes
fueron oficiales, que revisten entre los comandantes de campo: Los
religiosos o clérigos que revisten como nuestros comandantes de consejo.
Y que todos aquellos que se distingan en la batalla reciban el debido
reconocimiento y honor.
7.
Es obligación del Maestro y del Consejo decidir en todas las cosas
relativas a la Orden; pero es deber del Consejo de Comandantes en el
Campo planificar y ejecutar todas las operaciones militares y de
seguridad decidas por la Orden. Que el Maestro sea uno y que los
miembros del Consejo sean 12; que el Consejo de Comandantes sea
integrado por tantos como sea necesario y útil y que todos los hermanos
les obedezcan.
8.
Que todos los hermanos con buena salud se abstengan de comer carne los
viernes, en honor de la Pasión de Nuestro señor, excepto en Navidad, y
que ningún hermano permita que otro se emborrache en ninguna época del
año. Que nadie consuma nada que pueda alterar la disposición natural del
cuerpo a su pureza o de la mente a la sobriedad.
9.
Que todos los hermanos celebren las fiestas en honor de los patrones de
Nuestra Orden con misa y una comida en común, siempre que esto sea
posible.
10.
Que ningún hermano provoque a enojo u ofensa de otro; tratando todos de
mantener la paz y moviendo a la reconciliación cuando haya habido
ofensa.
11.
Que ningún hermano blasfeme o tome en vano el Nombre del Señor y de los
santos, tratando de desarraigar ese vicio en los hábitos del habla. Y
sopórtense unos a otros con paciencia sin desviarse de lo que es recto y
justo en la Fe Católica.
12.
Que ningún hermano transgreda la modestia cristiana, ni permita que
otro lo haga; y que ninguno se permita nada conducente al vicio de
impureza.
13.
Que todos mortifiquen la carne tanto como sea necesario a su
constitución particular; y que ninguno induzca a otro a la glotonería o
el vicio.
14.
Que todos los hermanos civiles, se esfuercen para entrenarse en las
artes militares y en el discernimiento requerido para el uso de las
armas para el bien y no según las pasiones. Que custodien y protejan los
bienes de la Orden y no permitan su mal uso o saqueo por parte de
hermano o de enemigo. Y mantengan los equipos de combate en buen estado y
listos para su uso.
15.
Que todos los hermanos se encomienden a sí mismos y sus obligaciones a
la Protección de la Sagrada Virgen María, bajo cuyo manto y por esta
Regla hemos colocado a Nuestra Orden, y a todos aquellos a quienes
servimos por amor a su Hijo. Amén.
Recomendamos
que todos los que desean unirse a Nuestra Orden, primero lean este
corto artículo sobre la obligación moral que se impone mediante la
Promesa de cumplir nuestra Regla. Pledge of our Rule.
© 2016, Ordo Militaris Inc. All rights reserved.
Para comunicarse con el autor de la entrevista: luis.alvarezprimo@gmail.com
Este documento se me fue enviado vía email.
martes, 11 de octubre de 2016
HISPANIDAD
El día 12 de octubre de 1492 la expedición capitaneada por Cristóbal Colón llegaba a la isla Guananí, en el archipiélago de las Bahamas. Sin que ellos los supieran, estaban estableciendo el primer contacto entre los continentes europeo y americano. La idea de hacer coincidir la Fiesta Nacional de España con esta fecha fue del escritor Ramiro de Maetzu, que en un artículo llamado "La Hispanidad", afirmaba: "El 12 de octubre, mal titulado el Día de la Raza, deberá ser en lo sucesivo el Día de la Hispanidad".
La primera vez que se celebró el Día de la Hispanidad fue en 1935, aunque legalmente la fiesta no fue regulada hasta 1958, momento en el que el país se encontraba bajo la dictadura militar de Franco. Actualmente, la celebración viene contemplada por la ley 18/1987, que omite el término "Día de la Hispanidad", y solo se refiere a "Fiesta Nacional". Según expresa el Boletín Oficial del Estado, "la fecha elegida, el 12 de octubre, simboliza la efeméride histórica en la que España, a punto de concluir un proceso de construcción del Estado a partir de nuestra pluralidad cultural y política, y la integración de los Reinos de España en una misma monarquía, inicia un período de proyección lingüística y cultural más allá de los límites europeos".
De esa manera, con la evangelización se apagó en esta región del mundo el fuego satánico de la idolatría quedando libres muchos naturales para disponer de la nueva y santa Fe.
Ave María gratia plena ...amén.
martes, 9 de agosto de 2016
BARTOLOMÉ DE LAS CASAS FALSEO CIFRAS
Bartolomé de Las Casas no es el malo de la película, aunque tampoco es el bueno. Para defender una causa justa se valió de datos falsos o poco precisos, que más tarde empleó la propaganda extranjera con el propósito de levantar la Leyenda Negra contra España. En verdad, algunos conquistadores aprovecharon las encomiendas para abusar de los indígenas en contra de las recomendaciones de la Corona española, pero las cifras fueron exageradas adrede para que la voz de los críticos fuera escuchada. ¿20 millones de muertos causados por la violencia y abusos de los conquistadores? Los extranjeros dieron por buena esa cifra hasta que los propios enciclopedistas franceses cuestionaron su verosimilitud. El daño, no obstante, ya estaba hecho.
Nacido en Sevilla a finales del siglo XV, Fray Bartolomé de Las Casas era hijo de uno de los hombres que acompañó a Cristóbal Colón en uno de sus viajes y, él mismo, viajó en 1502 al Nuevo Mundo. Durante esta primera estancia en América, el sevillano se convirtió en encomendero, que era una forma de esclavitud encubierta.
Encomiendas, una esclavitud silenciosa
Esta institución sirvió para canalizar la ambición de los conquistadores de un sistema feudal en América, ante la incapacidad de las fuerzas reales de hacer valer su autoridad. Como explica el libro «La empresa de América: los hombres que conquistaron imperios y gestaron naciones» (EDAF), el proceso consistía en «encomendar» a un grupo de indígenas a un conquistador, un encomendero, como si se tratara de un vasallaje pero sin cesión de tierras.
Todo indígena varón entre los 18 y 50 años de edad era considerado tributario, lo que significaba que estaba obligado a pagar un tributo al Rey en su condición de «vasallo libre» de la Corona castellana o, en su defecto, al encomendero que ejercía este derecho en nombre del Monarca. Las encomiendas, no en vano, eran una cesión de los Reyes Católicosa cambio de que los conquistadores corrieran con los gastos de la evangelización, pues debían pagar, entre otros costes, el hospedaje del cura doctrinero.
En 1510, Bartomomé de Las Casas se ordenó como sacerdote y en los años siguientes ejerció como capellán castrense. ¿Cuándo se encendió en su ánimo esa preocupación por los indígenas? Tradicionalmente se emplaza sus preocupaciones a la matanza de indios en Caonao y la tortura del cacique Hatuey, en Cuba. Sin embargo, no sería hasta 1523 cuando ingresó en la Orden Dominicana y empezó su campaña en defensa de la población indígena y en contra de las encomiendas. Su texto clave fue «La Brevísima relación», dedicada al Príncipe Felipe con la intención de que el futuro Rey de España conociera las injusticias que cometían los españoles en América.
Guillermo de Orange ataca a España
El libro iba dedicado al Príncipe Felipe, pero quien más rédito le sacó a largo plazo fue Guillermo de Orange, el hombre que encabezaba en los Países Bajos la rebelión contra el Imperio español. Orange buscaba la forma de debilitar a España a través de la propaganda y se valió de las exageradas cifras del dominico para criticar la conquista de América y pintar a los españoles como esclavistas crueles. Coincidiendo con las negociaciones entre el nuevo gobernador de los Países Bajos, Alejandro Farnesio, y los líderes de las provincias de Flandes más católicas para volver a obedecer al Rey español, lo que vendría a llamarse la Unión de Arras, apareció enAmberes la primera edición francesa de la Brevísima.
El protestante flamenco que tradujo el texto le dio un título largo pero muy intencionado: «Tyrannies et cruautés des Espagnols perpétrées ès Indes occidentales, qu'on dit le Nouveau Monde, brièvement décrites par l'évêque don frère Barthélemy de Las Casas ou Casaus, de l'ordre de saint Dominique, traduites par Jacques de Migrode pour servir d'exemple et d'avertissement XVII provinces du pays». La estrategia de Orange pasaba por advertir a los católicos de que entenderse con los españoles era hacerlo con opresores de naciones, como así lo habían demostrado en las Indias, que no tardarían en hacer lo mismo en los Países Bajos.
Las traducciones de la Brevísima se multiplicaron en Europa y alcanzaron un número superior a las 62 ediciones. Y por si quedaba alguna duda en el título sobre la maldad de los hispánicos, el traductor sustituyó todas las menciones a los cristianos por la palabra españoles, lo cual tergiversa completamente el texto original del fraile. Como apunta el hispanista Josep Pérez en su libro «La leyenda negra» (Gadir), la intención de Bartolomé de Las Casas era «mostrar la contradicción entre el fin, la evangelización de los indios, y los medios utilizados: la guerra, la esclavitud, el trabajo forzoso, los malos tratos; porque así no se comportaban los cristianos sino los mahometanos. El que fueran españoles era secundario». Es decir, que la crítica no estaba enfocada contra los españoles, sino contra los malos cristianos.
El artículo 35 prohibía directamente las encomiendas y el artículo 31 ordenaba que los indios sometidos a encomiendas.
Pero más allá de este uso propagandístico, el trabajo de Las Casas buscaba acabar con los abusos y se engloba dentro de la mala fama que arrastraban los conquistadores, incluso a ojos de la Corona. La orden de los dominicos, la mayoría de teólogos y los profesores más eminentes, entre ellos Francisco de Vitoria, cargaban sin descanso contra la actuación de algunos conquistadores, a los que retrataban como gente violenta, grosera y carente de perspectiva. El fraile español fue muy influyente en la corte castellana y consiguió materializar sus protestas en 1542, con las Nuevas Leyes para el Tratamiento y Preservación de los Indios, que acabaron de golpe con la indefinición legal reinante en América.
Estas leyes consideraban a los reinos de Indias en los mismos términos que a otros tantos dentro del Imperio español –como podía ser Aragón, Navarra, Sicilia, etc– y clasificaba definitivamente a los indios como súbditos de pleno derecho de la Corona, lo que impedía que fueran esclavizados bajo ningún supuesto. Concretamente,el artículo 35 prohibía directamente las encomiendas y el artículo 31 ordenaba que los indios sometidos a encomiendas. Pero, ya se sabe, del trecho al hecho hay mucho trecho.
Los franceses del siglo XVIII cuestionan las cifras
Otras muchas leyes para atajar los abusos se sucedieron desde Madrid –al igual que las revueltas por parte de los encomendadores– y causaron la indignación de un Rey, Felipe II, acostumbrado a que sus órdenes se cumplieran al milímetro, pero que veía en la distancia con América una barrera insalvable: «Yo he sido informado que los delitos que los españoles cometen contra los indios no se castigan con el rigor que se hacen los de unos españoles contra otros (...) os mando por ello que de aquí en adelante castiguéis con mayor rigor a los españoles que injuriaren, ofendieren o maltrataren a los indios, que si los mismos delitos se cometieses contra los españoles».
Las buenas intenciones de Las Casas y su éxito político solaparon algo evidente: sus cifras no se sostenían, y así lo denunciaron un puñado de autores españoles con escasa repercusión. En el extranjero la Leyenda Negra dio por ciertas las palabras del fraile y hasta el siglo XVIII no se empezaron a poner en cuestión. En «El Ensayo sobre las costumbres» (1756), Voltaire reconoció que Las Casas exageró de forma premeditada el número de muertos e idealizó a los indios para llamar la atención sobre lo que consideraba una injusticia.
«Sabido es que la voluntad de Isabel, de Fernando, del cardenal Cisneros, de Carlos V, fue constantemente la de tratar con consideración a los indios», expuso en 1777 el escritor francés Jean-François Marmontel en una obra, «Les Incas», que por lo demás está llena de reproches hacia la actitud de los conquistadores. Así y todo, la Revolución francesa y la emancipación de las colonias en América elevaron a de Las Casas a la categoría de benefactor de la Humanidad e hicieron olvidar otra vez los trabajos de Voltaire. Asimismo, la emancipación de las colonias disparó la publicación de ejemplares de «la Brevísima».
Fuente : http://www.abc.es/historia/abci-bartolome-casas-fraile-espanol-cifras-falsas-para-denunciar-abusos-conquistadores-201607060439_noticia.html
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