LA CARA OCULTA DEL TERREMOTO DE HAITÍ Y LA DESGRACIA DE ARMERO
Haití, es el
único país del mundo consagrado al demonio. En 1791 Haití se consagró al
demonio por 200 años y fue el primer país americano en obtener la
independencia. En el 2005, fue nuevamente consagrado al demonio por otros
200 años.
El 12 de enero de 2010, a las 16:53 hora local, Haití sufrió un devastador
terremoto de 7,0 grados, con epicentro a 15 km de Puerto Príncipe, su capital.
Este es un excelente análisis que nos envía Hernando Rojas y Rojas desde
Salamanca, a través del padre Andres García Torres que comparte sus conceptos,
donde expresa que nada es casual, y que las desastrosas condiciones de vida de
Haití, hay que buscarlas en la opción tomada a favor del mal, sobre cuyas
consecuencias la Biblia muestra muchos ejemplos.
Los Foros de la Virgen María piden a sus lectores solidaridad activa con el
pueblo haitiano y oración por los muertos y por sus familiares que sufren.
Una vez
llegadas las noticias del terrible terremoto de grado 7 en la escala de
Richter, ocurrido en la antigua Isla de la Española, (nombre dado por Cristóbal
Colón a lo que actualmente corresponde a Haití y la República Dominicana), me
viene a la memoria una imagen fotográfica que representa fielmente su triste y
desgraciada realidad: la pobreza, la esclavitud, el hambre, la plaga del
Sida,(de allí partió el sida hacia los EEUU y resto del mundo) el azote de los
3 huracanes acaecidos en 2008: IKE, GUSTAV y HANNA que dejaron a su paso un
millar de muertos, inundaciones y tormentas catastróficas.
Haití es un
país que social y políticamente, vive un gran desequilibrio, con un cumulo de
golpes de estado (alrededor de 30), dictadores asesinos y practicantes del vudú
como fue Francoise Duvalier y su hijo, corrupciones, analfabetismo, etc.
En el ámbito ecológico, sufre una gran deforestación con graves consecuencias
en el equilibrio medioambiental, fruto de la tala indiscriminada que sufren los
bosques, como último recurso de sus habitantes para utilizarlo como
combustible.
Socialmente, Haití se parece a un enorme puzle, con piezas rotas, descoloridas,
desgastadas, y muchas que faltan simplemente porque no existen: son los grandes
suburbios, donde las bandas armadas se enfrentan unas con otras, se compran
armas fácilmente en cualquier mercado a precios bajos, conviven codo con codo
con los “niños de la calle” fruto de los huérfanos que nunca han conocido a sus
padres, se reporta la existencia, solo en Puerto Príncipe de aproximadamente
5000 niños de la calle, muchos de ellos hijos de padres fallecidos de sida y
contagiados de esta terrible enfermedad, la desnutrición de estos niños se
detecta hasta un 3º grado, siendo ya una desnutrición crónica.
La malaria y la fiebre tifoidea, son otras plagas endémicas del país que se
ceban en estos inocentes. El 80% de los niños que nacen en Haití, no sabe quién
es su padre.
Haití, el
país más pobre de toda América Latina, y uno de los países más pobres del
globo; todo el mundo se pregunta a que se debe tanta desgracia, no podemos
echarle la culpa a los conquistadores españoles, ni a los colonos franceses, ni
tampoco a los EEUU, pues a pesar de ser la primera colonia europea en obtener
la independencia, desde entonces lleva los no pocos 200 años de una terrible
maldición, que subyace en las profundidades del satanismo y la magia negra como
segura causa primigenia.
Resulta poco ético la comparación con otro país que comparte la misma isla,
pero la historia se escribe con los hechos de los hombres, me refiero a la
República Dominicana, quién sin ser un país rico como los EEUU, Canadá, o la
UE, se vive digna y prósperamente, siendo sitio de frecuentes visitas
turísticas de muchos países del mundo.
LA TRISTE
HISTORIA DE HAITÍ
La historia
de Haití, es una historia “interesante” desde el punto de vista
religioso-antropológico, y digo interesante porque poca gente sabe que es el
único país del atlas que fue consagrado explícitamente al Demonio, y donde se
le sigue rindiendo culto a él y a sus huestes satánica en las diversas
modalidades del Vudú y la Santería.
El Vudú,
religión animista fue oficialmente reconocida por el Gobierno como elemento
propio de su idiosincrasia nacional. Fué en abril de 2003 cuando el entonces
presidente Jean-Bertrand Aristide (ex-sacerdote católico que llegó al poder
como el primer presidente de la democracia), autorizó la práctica del VUDÚ para
que fuera reconocida oficialmente en paralelo a la Católica.
La población mayoritariamente es negra: esclavos: traídos por cientos de
hombres y mujeres desde las costas occidentales de África, (Togo, Benin, Ghana
y Nigeria)
La Isla se transformó en la principal colonia francesa y posiblemente la más
rica colonia europea, debido al cultivo y comercio de azúcar, café, maderas,
tabaco, etc.
Como dato característico, hay que resaltar qué toda esta población africana,
trajo además de sus costumbres étnicas algo sumamente importante para su
desgracia, su religión: EL VUDÚ o Voodoo y sus variantes: Candomblé, Lukumbi,
Umbanda, culto Shangó, Palo Mayombé, Obeah o la Santería, esta última fusionada
con la religión católica, que enmascara las prohibiciones que en siglos pasados
tenían al no poder practicar sus sangrientos ritos, ante la religión católica,
autorizada y practicada por sus amos.
¿QUÉ ES EL
VUDÚ?
Vudú es la
deformación de la palabra “vadoux”, referida a un ídolo en forma de serpiente
(zoolatría) adorado en África como un oráculo, dentro de su jaula, no como una
divinidad en sí, sino como una representación de un principio de carácter
divino..
En la religión Vudú, se cree en la vida después de la muerte, y en la
existencia de una serie de jerarquías espirituales malignas o benignas llamadas
“Loas”(demonios) que interfieren en el mundo terrenal gracias a la mediación de
un hierofante (sacerdote de ritos ocultos y misteriosos) llamado houngan, quien
puede conseguir curaciones, obtener ciertos secretos y tener poder sobre la
naturaleza, esto en el caso del hombre, pues la mujer si es apta también puede
representar este papel, se la llama mambo.
Los rituales vudú por lo general son muy complejos: hay varias deidades,
ocurren multitudinarias posesiones demoniacas, brutales orgías sexuales,
sacrificios rituales con derramamiento de sangre de gallinas o cabras, danzas
frenéticas acompañadas de fuertes ruidos de tambores, bajo el consumo de ron y
tabaco que terminan en varios “éxtasis”, se cree que los muertos caminan y
danzan al mismo tiempo que ellos. Los posesos, entran en éxtasis cuando uno o
varios Loas los “cabalgan” produciendo extrañas contorsiones y los ojos en
blanco, es cuando el Loa habla a través del danzante (posesión diabólica).
Es habitual que en la práctica del vudú se consagre a los niños a estas
deidades (Demonios), los niños a pesar de ser inocentes de los actos de los
adultos, quedan esclavos de los espíritus malignos y debiendo obedecer todo lo
que ellos les digan o de lo contrario los espíritus los asesinan. También se
ofrecen bebes a los demonios, quemándolos vivos, esto en los siglos
precedentes, en la actualidad no se reportan, pero puede que clandestinamente
se realicen. Es muy difícil salir de esta religión, así cuando un miembro de la
familia se arrepiente porque llega a conocer el mensaje del evangelio, la
familia llega a ser un blanco perfecto como víctima de Satanás: enfermedades,
ruina, muerte inexplicable de algún miembro, ropa destrozada antes de ir a la
iglesia, accidentes, etc. Esta táctica del terror y del miedo que el Demonio
utiliza surte sus efectos, la persona cede y vuelve atrás ante el temor de
sufrir más maldiciones.
LA
CONSAGRACIÓN DE HAITÍ AL DIABLO
Los
primitiva población negra traída como esclavos desde África, sufrió toda clase
de avatares propia de una acción deleznable e inhumana, me refiero a la
esclavitud, esclavitud que fue propiciando un gran sufrimiento a este colectivo
racial; abrumados ante la desesperanza y el dolor, deseando ser libres de sus
opresores los amos blancos, de ver libre a su pueblo e independizarse como una
nación libre y autónoma, recurrieron al pacto con Satanás, utilizando para ello
los conocimientos ocultistas de la religión Vudú:
Corría el año del Señor de 1791, un 20 de agosto, cuando el poderoso sacerdote
vudú (bokor), Boukman encabezó un alzamiento general para poner fin a la
esclavitud de su pueblo en una ceremonia vudú en la población de Bois-Cayman,
era esta una ceremonia “de pacto” con el Demonio, donde en nombre de todo el
pueblo haitiano, consagraba su país Haití y sus moradores al Diablo con un
pacto de compromiso por 200 años (consagración temporal) ofreciéndole
adoración, a cambio pedían la liberación de los lazos opresores de sus amos los
blancos franceses. Habría una señal que daría comienzo a la revolución, sería
el fuego prendido a centenares de plantaciones de caña de azúcar y de molinos.
Se iniciaba así un proceso revolucionario, cuyo principal líder fue Toussaint
Louverture, esclavo negro que detuvo las masacres e hizo pactos entre negros y
blancos, pero posteriormente fue capturado y deportado a Francia donde murió en
1803. El brujo o bokor Boukman, falleció en circunstancias extrañas el mismo
año de 1791.
La revolución continuó bajo el liderazgo del también esclavo negro Jean Jacques
Dessalines, (nombre perteneciente a su amo y que adoptó como propio) escapó de
su amo a las montañas, reclutó otros esclavos sumados a su causa, y que
escondidos en las recónditas montañas selváticas continuaban practicando sus
ritos Vudú.
Un año después el 1º de Enero de 1804, J.J. Dessalines proclamó la
independencia diciendo que el Acta de la Constitución debía de haberse escrito
sobre el pergamino de la piel de un blanco, su calavera como tintero, y la
bayoneta usada como pluma entintada con la sangre de los hacendados que se
lucraron con la sangre de los suyos. Nacía así la 1ª República negra
independiente donde se había logrado abolir la esclavitud. Jean Jacques
Dessalines falleció 2 años mas tarde de la proclamación de independencia.
LAS
DESGRACIADAS CONSECUENCIAS DE LA “CONSAGRACIÓN” DESDE HACE 206 AÑOS HASTA
NUESTROS DÍAS
Curioso es
para el observador de la historia, que al mismo tiempo que Haití obtenía la
anhelada libertad, conseguida mediante la ayuda del demonio y su consagración
en el año de 1804, comenzaba también una larga cadena de desgracias. Jean
Jacques Dessaline se nombra Gobernador General y más tarde se autoproclama
Emperador: Jacques I, pero solo pudo vivir unos pocos meses al caer asesinado
violentamente. Nace entonces paralelamente, una era de calamidades naturales,
sociales, políticas y económicas que no han tenido descanso hasta estos
momentos en que ha ocurrido el terrible terremoto.
Al caer asesinado el “prócer independentista”, sufre el país la invasión
norteamericana en 1915; posteriormente suben al poder 23 gobernantes desalmados
y corruptos a cual más; quizás sea la saga sanguinaria de Francois Duvalier la
más larga y la más sangrienta, duró desde 1957 hasta 1986, 30 largos años de
grandes desajustes sociales. Es claramente notorio que Duvalier se
autoproclamara practicante del Vudú. Ya en 1954 con la colaboración de Lorimer
Denis, publicó una obra escrita denominada L’Evolution graduelle du vaudou (La
evolución gradual del Vudú), libro de conocimientos y práctica de esta religión
y que utilizó inteligentemente durante su mandato político, se llegan a
contabilizar como víctimas de este sangriento dictador hasta 200.000 muertos.
Nada más
tomar el poder, Francoise Duvalier (Papá Doc) nombró como Comandante en Jefe de
su Milicia, al temido brujo bokor Zacharie Delva, reivindicando la religión
Vudú como la religión oficial, funda una especie de policía esotérica de
tientes parecidos a las SS hitlerianas, eran los llamados Voluntarios de la
Seguridad Nacional (Los Tontons Macoutes) que sembraron de terror al país.
Entre el
terror, el temor y la reverencia casi idolátrica que se le tenía a Duvalier, se
llegaba a decir por sus calles: “El hombre habla pero no actúa, Dios actúa pero
no habla, Duvalier es un Dios”.
En 1971, muere F. Duvalier y le sucede su hijo Jean Claude Duvalier, llevando
al país a una decadencia más trágica aún que la de su padre, y permanece en el
poder 29 años, hasta que es obligado a exiliarse en Francia.
Surgen en 1988 las primeras elecciones semi-democráticas, tras haberse
promulgado la nueva Constitución, y resultando vencedor Leslie Manigat que
luego es derrocado por un golpe de estado por el General Henry Namphy. Dos
meses después toma el poder otro general, Proper Avril que se autoproclama
presidente. Pocos meses después a raíz de fuertes protestas populares, Avril
renuncia a su cargo, relevándole en él la magistrada de la Corte Suprema Ertha
Pascal-Trouillot. A finales de 1990 y tras las primeras elecciones
auténticamente democráticas resulta elegido Jean Bertrand Aristide, un
sacerdote católico.
En Febrero de 1991, toma posesión Aristide pero es derrocado por un nuevo golpe
de estado propiciado por el General Raoul Cedras en el mes de septiembre. La
OEA interviene tomando la determinación de congelar todos los bienes del país
en el exterior y declara un embargo comercial para obligar al gobierno a
reinstalar a Aristide, al tiempo que la Cámara de diputados y el Senado
ratifica como primer ministro a Jean Jacques Honoret.
En enero de 1992, Aristide en el exilio norteamericano acepta a René Theodore
como primer ministro. Finalmente en julio se llega a un acuerdo con la ONU, de
cumplir las resoluciones dictadas y se promueve la posesión del cargo al presidente
legítimo Jean Bertrand Aristide que culmina su mandato en Febrero de 1996. En
febrero de 1994, la comisión de derechos humanos de la ONU, estima que
alrededor de 3000 personas han sido asesinadas a partir del golpe militar que
había derrocado a Aristide al comienzo de su toma de posesión en 1991.
En el 2001, se presenta de nuevo a las elecciones Jean Bertrand Aristide y es
nuevamente constituido presidente, hasta el año 2004 cuando nuevamente es
forzado a exiliarse y deponer su cargo a favor de un gobierno interino, siendo
presidente provisional Boniface Alexandre hasta el 14 de mayo de 2006. En 2006
es elegido René Préval, actual presidente.
LA
OFICIALIZACIÓN DEL VUDÚ
Es
obligatorio reseñar en cuanto al tema que nos atañe: Vudú-Satanismo-Haití, que
después de la retirada de las tropas estadounidenses en 1935, el gobierno
haitiano luchara para erradicar estas prácticas, imponiendo penas de prisión y
multas dinerarias, pero todo ello consecuencia de la poderosa influencia que
tenía EEUU en los años de intervención de sus marines.
La práctica del Vudú permaneció así inalterada hasta 1987, con la caída de J.C.
Duvalier se redactó una nueva Constitución donde se reconocía el derecho a
practicar cualquier religión, entendiéndose implícitamente que la práctica del
vudú quedaba incluida en dicha libertad de culto, recogida en la SECCIÓN D, de
la CONSTITUCION HAITIANA DE 1987, en su artículo 30: De la libertad de
conciencia.
Sin embargo
el Status legal como religión propiamente dicha, y expresamente firmado bajo
declaración de ley, se obtuvo bajo la presidencia del ex-sacerdote católico
Jean Bertrand Aristide el 7 de mayo de 2003. “Siempre fuimos la mayoría en
Haití y nunca fue ilegal la práctica del vudú. Lo que el presidente Aristide
hizo por nosotros, y por ello estamos agradecidos, fue hacer más fácil la
obtención del status necesario para que las ceremonias religiosas tengan valor
legal”, dijo la sacerdotisa Mambu Racine Sumbu, en entrevista concedida a la
BBC.
Mambu es una
sacerdotisa americana que está en Haití desde hace 15 años. Según ella, más del
90 por ciento de la población haitiana practica el vudú. Una definición popular
dice que el 70% de los haitianos son católicos, 30% son protestantes, y 100%
son seguidores del vudú.
En la
práctica del vudú, se celebran dos veces al año, la llamada “fiesta de acción
de gracias a sus ídolos, es decir a Satanás y los demonios.
RENOVACIÓN
DE LA CONSAGRACIÓN A SATANÁS, HECHA HACE 206 AÑOS
Transcurridos
los 200 años concedidos por el Demonio al sacerdote bokor Baukman y sus
seguidores revolucionarios, en el “pacto de sangre” donde el Ángel caído
prometió su pronta liberación e independencia de las cadenas opresoras de los
franceses, era de suma importancia para los sacerdotes del vudú, volver a
consagrar al país a Satanás, tal y como lo hicieron sus predecesores en 1803.
Fue el 14 de agosto de 2004, cuando miles de cristianos haitianos se unieron en
oración para reparar y desagraviar a Dios Nuestro Señor, a la vez que tratar de
contrarrestar en el día nacional de la oración, la pronta ceremonia de pacto
vudú que se iba a realizar bajo el respaldo del presidente Jean Bertrand
Aristide. Este día los sacerdotes brujos vudú, guiarían a Haití a una
re-consagración del pacto de sangre hecho con el demonio hacía 206 años atrás.
Jean Bertrand Aristide, hizo todo lo que pudo en cuanto a su ámbito de
autoridad máxima del país, para sostener dicho pacto satánico; pues ya en abril
de 2003, emitió una ley en la que se reconocía el vudú, como la religión
oficial de Haití. Además pagó e hizo viajar a 400 practicantes de dicha
religión desde el África occidental hasta la isla.
Esta noticia, que los grandes periódicos y cadenas de TV o de radio no
difundieron, se ha conocido porque hubo cristianos que fueron enviados como
espías al lugar donde se iba a celebrar el nuevo pacto de sangre por los brujos
vudú en el mismo sitio del PACTO ORIGINAL de 1803, donde se intercambió el alma
de Haití por la victoria sobre los franceses. Los espías reportaron que se
habían traído multitud de animales (cerdos, cabritos y pollos) para hacer los
sacrificios, pero (y esto se atribuye a la fuerza de la oración) de pronto
surgió mucha confusión, discutían las personas y al final la gente se desbandó
sin que se realizara el sacrificio sangriento. No obstante el fracaso anterior,
no fue óbice para que se renovara este pacto satánico el 1º de enero de 2005,
día nacional de la Independencia de Haití, y ¡¡ también por otros 200 años!!
Un dato curioso que no dejamos escapar del tintero: una de las zonas más devastadas
por el terremoto ha sido el suburbio en Puerto Príncipe llamado “Carrefour”,
que nadie piense que se trata de un barrio edificado con las ayudas de la gran
cadena internacional francesa de supermercados, ojalá fuera así. Carrefour es
el nombre de un demonio del vudú, se le considera el señor del inframundo, del
lugar inferior de los muertos, la representación de la sombra y las tinieblas.
Por cierto, el logotipo de los almacenes Carrefour, dicen algunos entendidos en
misterios esotéricos que guarda curiosa analogía cuando se le representa girado
90º, con otro correspondiente a una sociedad secreta francesa, (El Priorato de
Sión, secta aludida en la Obra masónica “El Código Da Vinci”).
Sin embargo no olvidemos que la destrucción del barrio Carrefour, está evaluada
en un ¡90%!…. Sin palabras…CONCLUSIONES
Una vez conocida la trágica historia de Haiti, a nadie con sentido común, se le
escapa la idea de que este país abandonó hace 206 años la gracia que Dios
inherentemente regala a todos sus hijos que le reconocen como tal, y guardan
sus mandamientos. El pueblo en masa, cambió la adoración de su Creador por la
adoración a Satanás, echaron a Dios de sus corazones, no es que Dios los haya
abandonado, sino que ellos abandonaron a Dios, para dejarse seducir por las
atracciones de las artes maléficas del vudú, invocación de espíritus, práctica
de magia negra, asesinatos, orgías sexuales y demás ritos sangrientos.
Está escrito: “Ved, Yo os pongo hoy delante bendición y maldición; la
bendición, si cumplís los mandamientos de Yavé, vuestro Dios, que Yo os
prescribo hoy; la maldición, si no cumplís los mandamientos de Yavé, vuestro
Dios, y, apartándoos del camino que Yo os prescribo hoy, os vais tras otros
dioses que no habéis conocido”. (Dt. 11, 26-28).
También está escrito: “Todo hombre o mujer que evoque a los muertos y se dé a
la adivinación, será muerto, lapidado; caiga sobre ellos su sangre”
Lo que ha ocurrido en Haití como consecuencia de la desobediencia a las leyes
de Dios, se ha repetido a lo largo de la historia desde el principio de los
tiempos. Recordemos algunos casos:
1) El Diluvio Universal: murió toda carne viviente, solo se salvó Noé y su
familia.
2) Sodoma y Gomorra: la homosexualidad, la lujuria, la soberbia, la
inmoralidad, la embriaguez, la ociosidad hicieron que el fuego descendido del
cielo terminara con sus días.
3) La ciudad de Pompeya: sepultada por completo por la lava de un volcán con
todos sus habitantes. Los historiadores no relacionan este desastre
apocalíptico con un “castigo divino”, aunque los arqueólogos hayan encontrado
en los restos que se han podido recuperar de las casas y mansiones, multitud de
pinturas con temas pornográficos, pederastas y de homosexualidad que indican
claramente su vida y costumbres. Sobran las palabras.

4) La catástrofe de la pequeña ciudad de Armero (Colombia): sepultó bajo un
alud de lava y lodo provocado por un volcán (El nevado del Ruiz) a 20.000 seres
humanos mientras dormían. Era el amanecer del 14 de noviembre de 1985, de
Armero solo quedaba la historia y algunos supervivientes que recordaban la
historia del sacerdote Pedro María Martínez… “¡Se trata de la maldición!”
decían algunos en medio del dolor.Volvamos en el tiempo: 9 de abril de 1948
cuando las noticias informaban de los disturbios de la guerra civil (“el
bogotazo”) una horda de violentos se acercó al templo de Armero y atacó al
sacerdote, lo asesinaron a machetazos tras agredirlo primero y posteriormente
arrastró su cuerpo hasta la puerta del cementerio, ninguno de los habitantes
corrió en su auxilio, a pesar de los quejidos del sacerdote. Lo mataron porque
en Armero se concentraba un cierto número de prostíbulos, y el sacerdote D.
Pedro María exhortaba fuertemente al pueblo a la conversión y a la desaparición
de la prostitución, de hecho varias prostitutas bailaron alrededor del cadáver
y una multitud iba a asesinar a seis monjas que querían impedir la danza
macabra. El Arzobispo del lugar declaró la parroquia en entredicho y excomulgó
a los asesinos, fue el inicio de lo que se conoce popularmente como la
“maldición de Armero” y del proceso de canonización del sacerdote mártir. Como
dato curioso, el hombre que arrastro su cuerpo utilizando un carro de caballos,
murió 8 días después en el mismo sitio, pateado, y arrastrado por el caballo
que encabritado lo llevó por los mismos sitios que recorrió con el cadáver del
sacerdote Rvdo. padre Pedro María Ramírez Ramos.

El día anterior a la erupción del volcán, se hallaba reunido un encuentro de
sacerdotes de la Diócesis del lugar, y en el momento de la oración conjunta un
sacerdote se puso de rodillas y pidió perdón por el pueblo armerita,
vaticinando así una tragedia para sus habitantes: esa misma noche hizo erupción
el volcán. Al año siguiente, S.S. Juan Pablo II visitó la zona, y aprovechando
la ocasión se contrató un grupo de especialistas para tratar de ubicar la Cruz
de Tierra Santa, sepultada bajo la lava y el lodo en el lugar donde quedaba el
templo, pudiéndose comprobar que dicho símbolo fue encontrado en el centro del
parque, en el mismo sitio donde fue hallado el cadáver del P. Don Pedro María.
5) Terremoto de Irán en 2003: 50.000 muertos.
6) El tsunami asiático ocurrido en la madrugada del 26 de diciembre de 2004 que
asoló varios países de la región: (Sumatra, Indonesia, Tahilandia, Sri Lanka,
India y las Islas Maldivias). Allí era donde se concentraba multitud de
turistas procedentes de todos los países del mundo en búsqueda de placeres
sexuales ilícitos, como la prostitución, pederastia, pornografía,
homosexualidad, drogadicción, embriaguez, etc. Murieron 200.000 personas de 34
nacionalidades distintas, que estaban pecando sin respetar la fecha del
Nacimiento del Salvador y Redentor Nuestro Señor Jesucristo. Murieron ahogadas
bajo las olas de más de 10 metros de altura. Es conveniente decir que también
murieron muchas víctimas totalmente inocentes.
7) El huracán Katrina que asoló Nueva Orleans: Katrina significa “pura” en
griego. Llegó a la costa del golfo el 29 de Agosto de 2005, fiesta del martirio
de Juan Bautista, profeta que predicó la necesidad de conversión ante la venida
del Mesías. Murieron aproximadamente 10.000 personas y unos 500.000 afectados
directos.
En muchos lugares de EEUU, sobre todo en las grandes ciudades, existen barrios
negros con tiendas y almacenes que venden productos vudúes. Nueva York,
Detroit, San Francisco, Los Ángeles y Seattle son algunas de las ciudades
densamente pobladas de vudúes. Pero es NUEVA ORLEANS, la que continúa siendo la
capital Vudú de Estados Unidos. No en vano se llama a esta ciudad “Sin City”,
la ciudad del pecado, la capital de la música y la alegría y de hecho es una
ciudad de pecado, con numerosos casinos de juego, 5 clínicas abortistas, y
justo antes del huracán Katrina se estaba preparando un carnaval del “orgullo”
gay. Todos los años se celebraba este festival orgiástico llamado el Southern
Decadence (Decadencia Sureña) que iba a comenzar el 31 de Agosto y que duraría
todo el fin de semana, era tal el grado de depravación de los organizadores que
decían: “Haremos sonrojar hasta Sodoma y Gomorra”.
En 2004
contó con 125.000 participantes y duró una semana. Fueron practicados actos
sexuales en lugares públicos, frente a la policía, la Municipalidad y el
Concejo Deliberante. ¡La provocación fue filmada y la grabación entregada a las
autoridades! Éstas no sólo no tomaron medidas, sino que promovieron otra semana
de abominaciones para la edición del año 2005 –la 34ª– y se esperaban 150.000
participantes.
El “French Quarter” (Barrio Francés) de New Orleans, de antaño pintoresco y
musical, se convirtió en centro de ocultismo y depravación moral. Los sourvenirs
representativos de la ciudad pasaron a ser artículos relacionados con esas
cosas.
Sin embargo… llegó el huracán Katrina: un día antes del comienzo de la fiesta,
se rompieron los diques de la ciudad, y nadie se había acordado que una imagen
peregrina de la Virgen de Fátima hecha por un artista portugués, lloró en Nueva
Orleans en 1972, vaticinando proféticamente el destino trágico de la ciudad 30
años más tarde.
Que quede claro que este documento no pretende dogmatizar en cuanto a los
juicios divinos sobre Haití, ni sacar partido de una denuncia propia de
periodismo “amarillista” con tintes xenófobos o clasistas, en el que se
regocija en las desgracias de los pecados de todo un pueblo.
Sin embargo, y ajustándonos a la realidad que perciben nuestros sentidos,
nuestra inteligencia y nuestra memoria vemos claramente que una gran mayoría de
habitantes de esta nación cambió las leyes de Dios por las leyes de Satanás.
Hay algunos “pensadores modernos” e “ingenieros sociales” que analizando estas
catástrofes le echan la culpa a la herencia dejada por los colonizadores
europeos, a los políticos, a las multinacionales, a la pobreza en la que se
encuentran sumidos, o a la misma Iglesia…
Pues no, no y no, todo ser humano tiene una conciencia que le habla cada vez
que el hombre planea sus actos, y todo ello se encuentra enraizado en las
profundidades de la conciencia humana, aunque no se crea en Jesucristo, pero si
el cuerpo que es el Templo del Espíritu Santo, lo contaminamos con toda clase
de abominaciones, es lógico pensar que El Divino Espíritu, modelador de las
almas se vaya de allí instantáneamente y su lugar lo ocupe Satanás, para
desgracia suya y todo su entorno.
Nos merecemos todo lo que tenemos: nuestros gobernantes, nuestras leyes,
nuestros políticos corruptos, la homosexualidad reinante en todas las
sociedades, la pederastia, la prostitución, la drogadicción, los asesinatos
mutuos de los matrimonios, el aborto, la piratería marítima, las enfermedades
endémicas y pandémicas que son espejo de las plagas bíblicas. La tentación de
Satanás ha triunfado como en el antiguo Paraíso, volvemos a escuchar las
seductoras palabras de la antigua serpiente: “Seréis como Dioses”, y las hemos
escuchado y llevado a cabo. El hombre al abandonar la gracia y bendición de Dios,
deja las puertas abiertas a la actividad de las fuerzas poderosas de las
tinieblas, la naturaleza misma se rebela ante la maldad sin límite de esta
humanidad animalizada.
Mucha gente
dice en estos días en relación al desastre de Haití: “¿Cómo puede existir un
Dios que permita tanto mal, tanta muerte y tanta destrucción? Estos pobres
hombres, no analizan donde radica el verdadero mal, y la causa de sus desastres
y errores que nos conducirían irremediablemente -si Dios no interviene-, a la
autodestrucción.
Se cumple
para esta humanidad pecadora la frase célebre del filósofo ateo F. Nietzsche:
“Dios ha muerto”, pero sabemos bien que aunque el filósofo se recreara en su
soberbio ateísmo, la teología cristiana nos revela a un Dios vivo, que mora
eternamente en los Cielos, y en los corazones de los hombres que le aman; en
verdad Dios ha muerto… si, pero en aquellos corazones pecadores, donde sólo
habitan sus vicios y maldades. Dios no nos abandona, le abandonamos a Él.
Guardemos una evocadora esperanza y un gran optimismo, encerrados en la Divina
Misericordia de Jesús Nuestro Señor: La Conferencia Episcopal Haitiana, debería
de instar a sus fieles, a las fuerzas políticas, militares y sociales a un
autoanálisis de estos catastróficos eventos, de que vean una relación
directamente proporcional sobre las costumbres sociales y religiosas con el
reciente terremoto; de ver que sus habitantes no van por buen camino, que el
pacto con Satanás hace 206 años condujo a una maldición cuyos frutos los
tenemos en este terremoto, no se puede continuar así. Pero si hay un verdadero
arrepentimiento y conversión y oración al Dios verdadero, es seguro que su
infinita Misericordia hará que se renueve un pacto con Él, y la nación sea
restaurada, amada, y rescatada de la miseria y el dolor con las bendiciones y
prosperidades que Dios provee a todo aquel que se arrepienta y se convierta de
corazón, Así lo prometió en Job. 22, 23-30:
“Si vuelves
al Todopoderoso con humildad y alejas de tu tienda la injusticia; si arrojas el
oro en el polvo y el oro de Ofir entre las piedras del torrente, entonces el
Todopoderoso será tu oro, él será un montón de plata para ti. En el
Todopoderoso estará tu deleite y levantarás tu rostro hacia Dios. Tú le
suplicarás y Él te escuchará, y podrás cumplir tus votos. Si te propones algo,
te saldrá bien, y sobre tus senderos brillará la luz. Porque Él humilla la
altivez del soberbio pero salva al que baja los ojos. Él libra al hombre
inocente, y tú te librarás por la pureza de tus manos”.
Ave María , Dios nos coja confesados , Amén.